PROGESTERONA Y OTRAS INCOMODIDADES

Querida progesterona de mi corazón, 

¡deja que te diga que eres un tostón! 

Bostezo y bostezo sin parar, 

¡hay que ver cuánto sueño me das! 

Los pechos duros como rocas,

son una incomodidad más que me provocas. 

Guarreas y guarreas todo el día,

eres desagradable como tú sola, ¡jodía!

Esto es, de un modo muy abreviado, todo lo que siento hacia el archiconocido Utrogestan. En la Fábrica de sueños me la recetaron para provocar la regla y poder empezar con la IA. Así que aquí estoy, siete días después de haber comenzado a ponerla, sufriendo sus incómodos y desagradables síntomas. Y digo ponerla porque esta vez me han dicho que me la ponga vía vaginal. Hay que joderse. Al parecer, muchos ginecólogos aseguran que de esta forma los efectos secundarios apenas se notan. Hay que joderse. En otras ocasiones, he tomado Utrogestan, pero vía oral; un traguito de agua y listo. El único síntoma molesto era la gran somnolencia que me provocaba al poco rato de ingerir la pastillita, pero como me la tomaba por la noche, cuando me iba a dormir, me resultaba mucho más llevadero. Eso sí, podía dormir incansablemente incluso si se estuviese cayendo la casa abajo; yo dormía y dormía sin ser consciente de las horas que habían pasado. Despertar a Rubio para que no se quedase dormido y fuese a trabajar era una tarea realmente complicada cuando el Utrogestan hacía de las suyas.

Bien, hasta ahí todo bien. Un poco de sueño que fácilmente era solucionado con una cama cerca y unas sábanas calentitas. Pero esta vez es horrible. “Póntela vaginal, verás que pocos efectos secundarios notas”, decían. ¡Y una porra! El sueño y el cansancio apenas han aparecido, pero para compensar, el dolor de pechos, las molestias típicas de los días próximos a la regla y un malestar general arruinan mi día a día. Estoy tan incómoda que sólo me apetece quejarme. Ni siquiera este malestar desaparece cuando, por las noches, me quito el sujetador (¡libres ellas!), me pongo el pijamita y me enrollo en la manta cual rollito. Nada me calma el malestar y la incomodidad. De verdad, nunca había deseando tanto que la indeseable hiciera su aparición!

Hace unos días hice mi encargo en la farmacia pidiendo la medicación que me habían recetado en la Fábrica de sueños y no tardaron en llamarme para que fuera a recogerlo todo. El Fostipur me ha costado alrededor de 240€ y el Ovitrelle 50’63€. Además, he tenido que comprar también Progeffik 200 y Soniase, que me lo han recomendado por padecer SOP.

Cuando la indeseable haga su aparición por fin, tengo que llamar a la clínica, en donde me harán una ecografía y me dirán el día en el que debo empezar a pincharme. Rubio y yo estamos deseando empezar, así que contamos los días para que todo esto se ponga en marcha!!!

Qué lentos pasan los días cuando esperas algo, ¿verdad?

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Archivado bajo Cosas de la infertilidad, Inseminación Artificial

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