Y LLEGÓ EL GRAN DÍA

Y por fin llegó el gran día. El día que tanto habíamos esperado Rubio y yo. El día en el que daríamos un gran paso hacia nuestra Pequeña Canica. El día en el que nos permitiríamos soñar sin miedo, imaginándonos un final feliz para nuestra historia.

La noche anterior, los nervios me jugaron una mala pasada y consiguieron desvelarme hasta cerca de las dos de la madrugada. Por suerte para mí, algunas de las chicas de la #infertilpandy continuaban despiertas y consiguieron entretenerme y distraerme, además de echarme unas risas con ellas, pasando un buen rato. Finalmente, el cansancio ganó la batalla al nerviosismo y me quedé profundamente dormida.

Cuando me desperté a la mañana siguiente, descorrí las cortinas, subí la persiana y abrí la ventana para disfrutar del aire fresco. Estaba lloviendo, no demasiado para lo que estamos acostumbrados en nuestra tierra, pero sí lo suficiente como para obligarme a llevar puesta una chaqueta para resguardarme del frío y unas botas para mantener los pies calientes (lo reconozco: soy de esas personas que tienen el termómetro corporal incorporado a los pies. Si los tengo fríos, me muero de frío!).

Rubio acudió a la clínica dos horas antes que yo para dejar su muestra y, por desgracia, no pudo acompañarme más tarde para realizarme la IA porque una llamada de última hora de su trabajo modificó inoportunamente nuestros planes. He de reconocer que me hubiese encantado vivir ese momento juntos, pero en su lugar, Super Mamá realizó las labores de fiel acompañante a las mil maravillas.

Me duché y desayuné con calma y tranquilidad, y una vez que estuve lista, Super Mamá y yo nos marchamos cargadas de emociones y miedos que brotaban a flor de piel. Cuando llegamos a la clínica, la amable recepcionista se dirigió hacia mí y me dijo que mi chico había dejado algo para mí”. La miré confundida, sin saber a qué se refería. ¿Que Rubio había dejado algo para mí? ¿De qué podía tratarse?

La recepcionista me entregó un MP4 con una sonrisita tímida en el rostro. El MP4 de Rubio, podría reconocerlo en cualquier parte. “Tu chico me ha dado unas instrucciones para que escuches algo”, me dijo. De verdad, mi cara seguía siendo un poema. No entendía nada. Ella cogió el MP4, lo encendió y seleccionó una canción. “Es para ti”, dijo para finalizar. Me puse los auriculares, le di al play y escuché, cargada de curiosidad.

Y entonces se me encogió el corazón. Y las lágrimas comenzaron a brotar. Y mi alma se llenó de una ternura absoluta por ese hombre que siempre antepone mi felicidad a la suya, haciéndose el fuerte continuamente y tirando de mí cuando me quedo sin fuerzas. Podría reconocer esa canción en cualquier parte del mundo. Podría cantarla de principio a fin y no me equivocaría en ninguna palabra. Esas primeras notas de piano me erizaron la piel y provocaron la primera lágrima. Y mientras me dirigía a la sala de espera con los auriculares puestos, John Legend me susurraba su preciosa canción “All of me” en mis oídos, provocando unos lagrimones imposibles de detener. Para mí, esa canción tiene mucho significado. Tanto, que a veces me resulta imposible explicarlo con palabras. Es una emoción inmensa la que recorre mi cuerpo cuando escucho sus primeras notas. Se me encoge el corazón, revolotean mariposas en mi estómago, se me eriza la piel. Y si tiene tanto significado para mí es porque cada vez que voy a la clínica, la escucho en alguna parte del camino. No ha habido una sola ocasión en la que haya ido a la clínica y no me haya coincidido escucharla en alguna parte: ya sea en una cafetería mientras desayuno, o en un coche con las ventanillas bajadas que pasa por mi lado, esa canción siempre llega a mis oídos.

Cuando la enfermera pronunció mi nombre, me temblaron las rodillas. Me llevaron a una habitación, me desnudé de cintura para abajo y me subieron a una camilla. Todo fue muy rápido, más de lo que yo me imaginaba, pero antes de que introdujeran la cánula en mi interior, pude contemplar emocionada ese tubito de plástico que contenía todos mis sueños y esperanzas; mi deseo de ser madre retenido en una cánula que muy pronto desapareció bajo la sábana que cubría mis piernas. Y no pude evitar emocionarme. Porque mi bebé, mi Pequeña Canica, podría aparecer muy pronto en mi vida si todo saliese bien. Porque los pinchazos, las lágrimas o los malos momentos, podrían valer la pena si todo acabase como Rubio y yo deseamos. Pero si no fuera así, si en quince días recibo un negativo como respuesta, lo seguiré intentando, porque sé que Rubio y yo seremos padres. Ya sea en esta ocasión o en otra, lo conseguiremos, y muy pronto tendremos a nuestro bebé en brazos.

Porque todo este camino merecerá la pena cuando veamos su carita por primera vez, cuando conozcamos el amor más incondicional y puro de todos y nos enamoremos tan perdidamente de nuestra Canica que nos preguntaremos cómo hemos podido vivir sin esa personita tan especial durante todo este tiempo.

Las instrucciones tras la IA son las siguientes: un óvulo vía vaginal de progesterona (Utrogestan) cada noche hasta el día de la prueba de embarazo y un comprimido de FEMASVIT al día. La beta es el cuatro de agosto, así que hasta entonces seré un auténtico manojo de nervios, miedos y esperanzas. Cruzad los dedos por mí!!

Me quedo con un breve texto que una de las chicas retuiteó a la #infertilpandy:

Las personas más bellas con las que me he encontrado son aquellas que han conocido la derrota, conocido el sufrimiento, conocido la lucha, conocido la pérdida, y han encontrado su forma de salir de las profundidades. Estas personas tienen una apreciación, una sensibilidad y una comprensión de la vida que los llena de compasión, humildad y una profunda inquietud amorosa. La gente bella no surge de la nada. -Elisabeth Kubler-Ross

there is always

“Nunca te rindas. Siempre hay esperanza”. 

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14 comentarios

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14 Respuestas a “Y LLEGÓ EL GRAN DÍA

  1. Qué pasada! Estoy pendiente de unas 4 betas más alrededor de esa fecha! Te deseó todo lo mejor!

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  2. Mucha suerte!! Lo lograrás.

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  3. garbanzita

    mucha suerte!! seguro que lo conseguiras! besos

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  4. deseandosermama

    Qué post más emotivo, más sincero, más bello… Hay tanto amor que desprenden tus palabras, tanta autenticidad… que nos haces emocionar a todas las que te leemos. No me cabe la menor duda que tu Canica llegará muy pronto, que ya está deseando estar entre tus brazos y los del Rubio. Porque sencillamente sois puro amor y haréis a vuestro bebé la niña o el niño más feliz del mundo. Un abrazo, muchísima suerte, cruzo los dedos por ti. Lo conseguiréis, Elora!

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    • Ay, mi niña, leerte siempre me arranca una sonrisa de oreja a oreja 🙂 Qué cosas tan bonitas me dices; no sabes cuánto me alegro de saber que hay tanta gente buena como tú deseosa de que esta historia tenga su final feliz 🙂
      Muchísimas gracias por tus buenos deseos y por cruzar los dedos por mí 🙂 Los míos los mantengo cruzados desde que salí de la clínica 😀

      Un beso enorme!!

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  5. Que tengáis suerte!!! Un beso enorme!

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  6. Te he elegido para darte un premio molón Liebester Award, solo debes someterte a una pequeña entrevista que encontraras en mi Blog

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  7. Aiiiiiii que emoción!!!
    Te deseo lo mejor, cruzo los dedos por ti y por vuestra pequeña canica.

    Un beso enorme!!

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  8. Que bonitooo!!! Me ha emocionado!
    Te deseo que tuvieses toda la suerte de mundo y que la tengas!!!
    Un besazo enorme guapa!

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