Archivo mensual: noviembre 2014

REFLEXIONES EN UN DÍA LLUVIOSO

Cuando llueve, mi estado de ánimo cambia y progresa al ritmo que marca la lluvia caprichosa. Estoy acostumbrada a la lluvia y me encanta, especialmente durante las noches, mientras estoy metida en la cama con Rubio quedándome profundamente dormida; pero hay momentos en los que mi estado de ánimo es realmente penoso y la lluvia sólo interviene para deteriorarlo.

Y es entonces cuando me doy cuenta de que llevo demasiado tiempo observando a través de la ventana en silencio, con la mirada perdida mientras la espesa bruma desciende montaña abajo. Entonces meneo la cabeza de un lado a otro, reprendiéndome y obligándome a regresar al mundo real mientras me aparto de la ventana.

La infertilidad ha aportado a mi vida un auténtico carrusel de emociones que todavía no he aprendido a controlar del todo, a pesar de que lo intento con todas mis fuerzas. Últimamente me ha dado por pensar en Rubio, en cómo se esfuerza por arrancarme una sonrisa siempre que puede, en cómo finge restarle importancia a las cosas para que yo no me preocupe más de la cuenta, en cómo se interesa por todo lo que yo hago para ayudarme y distraerme, en cómo siempre está dispuesto a unirse a mis locuras y en cómo finge que no sufre para que yo no sufra más. Y entonces pienso en las veces que he llorado a lágrima viva abrazada a él, maldiciendo nuestra mala suerte y preguntándole una y otra vez por qué nos tenía que pasar esto. Él se limita a abrazarme con más fuerza, reprime sus lágrimas todo lo posible y limpia las mías mientras me repite una y otra vez que las cosas acabarán saliendo bien, que muy pronto estaremos con nuestro bebé.

Siento en el alma si lo he hecho cargar con demasiado peso debido a mis múltiples bajones desde que entramos en el mundo de la reproducción asistida, siento de todo corazón no haber limpiado sus lágrimas más a menudo y acostumbrarme a que él limpie las mías. A veces hecho la vista atrás y me doy cuenta de todo el camino que hemos recorrido para encontrarnos en el punto en el que estamos ahora, de lo mucho que hemos superado, de los obstáculos que hemos salvado, de lo mucho que hemos luchado. Y sé que no estaríamos en este punto si Rubio no hubiese tirado de mí en múltiples ocasiones, si él no hubiese sido el fuerte de los dos, el que es capaz de soportar más peso a su espalda.

Y de la misma forma que sé todas estas cosas, también sé que últimamente está dolido, tal vez enfadado con el mundo, como lo he estado yo tantas veces a lo largo de este camino. Dolido porque nuestro sueño de ser padres se nos resiste, dolido porque todo el mundo a nuestro alrededor lo consigue sin problemas, dolido porque nos ha tocado vivir esto y no una situación más sencilla y fácil de llevar. Y supongo que también está cansado de ser fuerte y no flaquear nunca, de no venirse abajo para que yo no me caiga con él. Y entonces le miro y esos ojos de color miel plagados de pestañas infinitas me dicen que lo intentará de mil y una maneras hasta lograrlo, que lo imposible sólo tarda un poco más y que si las cosas no han salido bien es porque todavía no ha llegado nuestro final feliz, pero llegará. Y yo creo a sus ojos, siempre sinceros y brillantes, y le creo a él, siempre dispuesto a luchar un poquito más.

La infertilidad nos quita muchas cosas, pero también nos enseña a valorar más a las personas que tenemos a nuestro lado y con las que hemos decidido compartir nuestras vidas. Cuando veo a Rubio interesándose por todo lo que me han dicho en la consulta, pidiéndome que no me deje ningún detalle atrás, pidiéndome que le explique otra vez los pasos a seguir de la FIV, preguntándome por mis chicas de la #infertilpandy o haciendo horas extra para que no nos falte de nada y poder pagar el tratamiento sin morirnos ahogados a final de mes…, siento que no podría haber encontrado a una persona mejor con la que compartir mi vida, porque él nunca defrauda y siempre me empuja a continuar.

Odio la infertilidad con toda mi alma, de todo corazón daría todo lo que tengo por cambiar nuestra situación y no tener problemas para tener hijos, pero lamentándome no encontraré soluciones. Quiero creer que cuando mi sueño se haga realidad, apreciaré la maternidad de otra forma y me sentiré profundamente orgullosa de todo el camino que hemos recorrido para tener a ese bebé a nuestro lado.

Ahora que estamos a punto de finalizar el año, que sólo un mes y unos días nos separan de un 2015 lleno de ilusiones y esperanzas, hago balance de este año y me doy cuenta de que, a pesar de que he vivido unos momentos horribles con mis dos IAs negativas y los quistes residuales que no me dejaban en paz, o el mal rato que me han hecho pasar algunas personas con sus comentarios acerca de porqué todavía no tengo hijos, a pesar de todo eso he crecido y mejorado como persona, me he vuelto mucho más selectiva con la gente que me rodea y he aprendido a valorar muchísimo más lo que tengo.

Tengo unos Super Papás geniales que me apoyan en este camino. Tengo al hombre de mi vida a mi lado, demostrándome cada día que el amor todo lo cura. Tengo una familia estupenda, que siempre está dispuesta a acompañarme a todas mis consultas en la clínica. Tengo un apoyo incondicional gracias a la #infertilpandy, las únicas que no me han hecho sentir sola en este camino. Y tengo muchas ganas de luchar por mis sueños, de verlos cumplidos y que crezcan a mi lado.

Hoy este post también está dedicado a vuestros chicos o maridos… porque ellos se lo merecen todo y más. Por todas las veces que han limpiado nuestras lágrimas tragándose las suyas. Sois la fuerza que nos mantiene en pie!

Y después de la lluvia incesante y agotadora, veo salir el arco iris y respiro profundamente, cogiendo fuerzas para un nuevo asalto.

20 comentarios

Archivado bajo Caóticos pensamientos, Cosas de la infertilidad

COMENTARIOS INOPORTUNOS

Últimamente he estado un poco enfada, molesta, con mi situación y con el mundo en general. Enseguida se me pasa, pero a veces me apetece enfadarme con todo lo que me rodea, patalear como una niña pequeña y coger una rabieta. No me suele durar demasiado, suelo despertarme de bastante bien humor al día siguiente, pero la rabieta durante 24 horas no me la quita nadie.

El otro día estaba yo conversando con una amiga que sabe de lo mío. Sabe que mi mayor sueño es ser mamá, pero que las cosas se me están complicando un poquitín. Me ha visto derramar alguna que otra lágrima, ha conocido la peor parte de mí. Hace apenas un par de meses, me decía que ella todavía no estaba preparada para ser madre, no se veía teniendo un bebé y que, además, prefería esperar un tiempo y que lo que más le haría ilusión era que yo lo consiguiese, porque sabe lo mucho que lo deseo. Le agradecí sus palabras y le dije que se plantease ser madre cuando estuviese preparada, cuando ella sintiese que había llegado el momento. Resulta que el otro día, estando con ella y otras amigas, nos dijo que en cuanto empezase el nuevo año, se pondría a buscar el bebé. Me pareció un poco raro, dado que me había dicho lo contrario hacía menos de dos meses, pero tampoco le di mucha importancia. Cada uno es dueño de su vida y de cambiar de opinión las veces que le dé la gana, yo misma he cambiado de opinión en algunas cosas a lo largo de mi vida. Lo que ya no me pareció tan empático (sabiendo lo que me ocurre a mí) fue tirarse toda la tarde hablando de cuando esté embarazada, de lo que quiere hacer cuando esté embarazada, de que si prefiere niño o niña, de la sillita que se compraría, de cómo le llamaría, de qué color pintaría la habitación, de lo mucho que disfrutaría su embarazo… y un largo etcétera.

Unos días más tarde, volviendo al mismo tema, me dejó caer disimuladamente que había preferido no esperar porque no quiere que le pase lo mismo que a mí. Bien, Elora, serénate, coge aire y respira profundamente. Y es entonces cuando yo finjo una sonrisa, pongo buena cara, le digo que no piense tan negativamente y cuando regreso a casa estoy hecha una auténtica mierda. Y es que estoy cansada de ser cuidadosa y empática con los demás y no recibir la misma moneda a cambio.

Estoy cansada del inoportuno “Seguid esperando, ¡ya os arrepentiréis de no haberlos tenido antes!”, del consabido “¿Y vosotros para cuándo?” o del recién estrenado “Vais a tener que encargar el bebé a los Reyes Magos, a ver si así os animáis de una vez”, haciendo referencia a las futuras fechas navideñas… Pues mire señora, no me toque más los clarinetes, porque en algún momento dejaré de ponerle buena cara y mandarla a un buen sitio que yo me sé.

Y, a veces, sólo a veces, tengo ganas de explotar y gritarle al mundo que me deje en paz, que se pare porque yo me bajo. Las cosas no son tan fáciles como la gente se cree, a veces todo sale del revés. Porque lo último que se imaginan es que una pareja tan joven como nosotros tenga problemas para tener un bebé.

Y ahí estamos nosotros, un par de enamorados deseosos de ser papás. A veces contemplo nuestra historia desde fuera, como parte del público de una obra, una mera observadora de la vida de unos jóvenes que luchan contra la frustración y la infertilidad. Y ahí está esa bonita pareja, ilusionada, embarcándose en la aventura de la búsqueda de su bebé. Sí, empiezan con mucha ilusión, eso está chupado, en un par de meses lo habrán conseguido. ¿Cuál sería la forma más original de decírselo a las familias? ¿Qué tal si ella se pinta algo en la barriga, él le saca una foto y se la envían a sus padres? ¡Imagínate la cara de esos futuros abuelos, darían saltos de alegría! Sí, eso parece una buena idea, pueden hacerlo cuando tengan su positivo, que seguro que está al caer. Después de unos meses de intentonas prueban con los test de ovulación y entra en juego el “hoy toca y mañana no”, y si te duele la cabeza da igual, porque hoy toca y no te puedes escapar, y si estás cansado de trabajar lo lamento mucho, pero esto es lo que hay. Empiezan a inquietarse un poco pero no lo quieren reconocer y la gente de su alrededor comienza a decirles que se relajen, que esa es la clave para todo…

Y cuando están a punto de cumplir su primer año de búsqueda se encuentran con que no tienen bebé, que todavía no lo han conseguido y se sienten más perdidos que un pulpo en un garaje. Y ella comienza con un nuevo ritual diario: onagra y ovusitol, el santo grial para la infertilidad, o eso pensaba. Pero nada funciona y buscan un doctor que les ayude, pero no resulta fácil porque hay mucho incompetente con título, hasta que por fin encuentran a uno dispuesto a echarles una mano. Y venga analíticas hormonales; ella, que siente auténtico pavor de las agujas, se cura de sus fobias en contra de su voluntad.

Vaya, esa FSH está un pelín alta. Uy, el estradiol qué mal está. Caray, qué hormonas más locas tienes. Venga, vamos a hacer más analíticas, a ver qué pasa. Y aparece el SOP, ese puñetero que no la deja bajar de peso. Y les recetan Omifin, y ellos piensan que ahora sí que sí, ahora sí que lo van a conseguir porque esas pastillitas son la solución a todos sus problemas. Tienes que tomártelas de tal día a tal día, y tenéis que mantener relaciones estos días en particular, y veréis qué pronto os quedáis embarazados. Y venga, pastillitas al canto, y si en unos meses no lo conseguís, volvéis por la consulta.

Se encuentran con que ha pasado más tiempo del que les gustaría, que San Omifin no ha funcionado y mientras a su alrededor la vida sigue, hay embarazos y bebés por todas partes y comienza la dichosa frasecita: “¿Y vosotros para cuándo?”. La lista de la seguridad social es muy lenta y empieza el peregrinaje por las clínicas de fertilidad hasta que una parece convencerles lo suficiente como para dejarse el sueldo entero allí. Llega el momento de la temida histerosalpingografía, no era para tanto, sale airosa de la prueba. Empiezan las inseminaciones y se sorprenden de lo caro que es el mundo de la infertilidad, ¡nunca habían gastado tanto en una farmacia! Y ella casi se desmaya al contemplar las dichosas agujas y jeringuillas, y aunque en la clínica le proporcionan una clase rápida de enfermería y de cómo aplicarlas, ella siente auténtico pavor cada vez que tiene que preparar la dosis.

¿Y durante cuándo tiempo se tiene que pinchar? Pues no se sabe, porque debido a su SOP no se sabe cómo va a reaccionar su cuerpo. Y se pincha como buenamente puede durante diez días, reprimiendo el miedo y la angustia, y se siente una auténtica campeona. Controles cada tres días, su cuerpo reacciona bien, inseminación programada para tal día. Ay, no, que su marido tiene que trabajar ese día y le tocará ir sola. Bueno, no pasa nada, él llevará la muestra primero y ella aparecerá una hora más tarde. Y creen que esta vez sí que lo van a conseguir, porque ya les toca, ¿no? Pero no, a cambio obtienen un negativo como una casa y lo vuelven a intentar. Pero hay que pararlo todo durante un mes al menos, ha salido un quiste residual y así no se puede continuar. Más controles, píldora anticonceptiva y esperar que el dichoso quiste de las narices haya desaparecido. La doctora da el visto bueno por fin, vuelven a empezar y otra vez los pinchazos en la barriga, controles, excusas y mentiras en su entorno, nueva inseminación programada y nuevas esperanzas. Esa vez sí que puede acompañarla su marido, y qué bonito sería salir de allí embarazados, ¿verdad? Pues no, porque cuatro días antes de la beta ella empieza a manchar y todo se acaba. Negativo otra vez.

Después de todo esto, de los malos momentos y las lágrimas, ella sale a pasear con sus perritos, buscando desconectar y evadirse del mundo cuando una vecina inoportuna le pregunta: “¿Estás embarazada? Es que te veo más ancha y a mí me pasó justo eso cuando me quedé embarazada…” Y ella finge una sonrisa e intenta no estrangular a esa vecina chismosa que tanto daño le ha hecho con sus palabras.

“Y vosotros, ¿no tenéis pensado tener hijos?”, les dicen, y ella siente que se rompe por dentro, que ya no puede más, que las fuerzas empiezan a fallar… Y, mientras, todo el mundo a su alrededor es más fértil que ellos, la pareja más inesperada se queda embarazada y mientras ellos continúan luchando cada día para vivir el momento que viven los demás. Se pasan a FIV, se hacen más pruebas y ahora sólo esperan el momento adecuado para empezar, con sus esperanzas e ilusiones machacadas y bastante doloridas. Y, entonces, cuando ella se siente más frágil y vulnerable, una amiga le dice que no quiere pasar por lo mismo, que no quiere tardar tanto en ser mamá.

Y ella… ella solo puede fingir una sonrisa y reprimir las lágrimas, ya saldrán cuando llegue a casa y se acurruque en el sofá sintiéndose pequeñita.

19 comentarios

Archivado bajo Cosas de la infertilidad

FIV – ICSI: CADA VEZ MÁS CERCA

El pasado martes 11 de noviembre Rubio y yo acudimos a la clínica para una nueva consulta. Yo estaba muy entusiasmada, principalmente por dos razones. La primera: estaba deseando que mi gine interpretase los resultados de mis analíticas y nos hablase muy ampliamente de la FIV, y la segunda (y no por ello menos importante): me acompañaría mi Rubio, algo que no suele ocurrir debido a su horario laboral y su presencia siempre me resulta reconfortante.

Entramos en la consulta, la gine nos preguntó que qué tal nos había ido estos meses de descanso, hablamos un poco y a continuación me pidió las analíticas para echarles un vistazo. Efectivamente, mi FSH había bajado considerablemente (os recuerdo que antes se encontraba en 8.6 y descendió en picado hasta los 5.51) pero mi nivel de estradiol está un pelín alto, de modo que el misterio ha quedado totalmente resuelto. Además, me ha exigido pedido que no le dé mayor importancia a mi nivel de insulina y glucosa. Me ha dicho que si ella lo considerase necesario, me recetaría medicación para combatir los problemas que ocasionan la resistencia a la insulina y una posible diabetes, pero que éste no es el caso. Sí, debo cuidarme mucho, hacer ejercicio (mínimo 20 ó 30 minutos al día) al menos cuatro o cinco veces a la semana y llevar una buena alimentación basada en un bajo Índice Glucémico (ejem, ejem…. esto será lo más difícil de cumplir!). Ninguna de las nuevas indicaciones me ha cogido por sorpresa porque son básicas cuando tienes SOP, así que será cuestión de seguir haciéndolas mejor de lo que lo he hecho hasta ahora (de todas formas, ya he adelgazado 6 kilitos desde que he empezado a cuidarme, que no está nada mal, ¿eh?).

Después, la gine me hizo pasar a otra habitación donde me realizó una ecografía para comprobar el estado de mis ovarios y ambas nos llevamos una gran sorpresa al comprobar que en mi ovario derecho crecía bien gordote un foliculín que apuntaba maneras para ovular por sí solito (aquí prácticamente le hago la ola al monitor que tenía delante). Para mí, este hecho tan simple y natural supone toda una victoria personal porque debido al SOP mis ciclos son irremediablemente irregulares y anovulatorios en la gran mayoría de los casos; así que saber que probablemente mi cuerpo ovule por sí solo en esta ocasión me llena de satisfacción y me impulsa a continuar con mi rutina diaria de ejercicio (que no siempre apetece, qué queréis que os diga!). La gine me aconsejó realizarme test de ovulación desde el viernes en adelante para comprobar que hubiese una ovulación y si eso no ocurriría empezar con progesterona a partir del lunes. Y así lo he hecho, y aunque es verdad que la segunda línea se marca mucho más con el paso de los días, todavía no es un positivo claro, de modo que le daré unos días más y si todavía no estoy convencida del resultado comenzaré con la progesterona como ya he hecho otras veces.

Cuando regresamos a la otra habitación con Rubio, comenzó a detallarnos el proceso de una FIV, nos explicó la diferencia entre la FIV tradicional y la ICSI y nos comunicó que ésta última sería la adecuada para nosotros después de haber pasado por dos IAs negativas. Estuvimos de acuerdo con su argumentación, agradecimos la información tan detallada y tan bien explicada (esto último me parece muy importante) y me hizo entrega de una nueva solicitud para una nueva tanda de analíticas (de las básicas, las típicas que pide el médico de cabecera para comprobar la coagulación y esas cosas) y también un electrocardiograma. Son como motivo del pre – operatorio, supongo que querrán asegurarse de que todo está bien antes de sedarte en el quirófano, así que mañana mismo iré a mi centro de salud y dejaré todo listo.

También me gustaría contaros que Rubio y yo nos hemos hecho el cariotipo y en un plazo de cuatro a cinco semanas tendremos los resultados. Sí,  cuatro o cinco semanas!!! Yo también me quedé ojiplática perdida cuando me dijeron que tardarían un mes o más en llamarnos para hacernos entrega de los resultados. ¿Pero es que esta gente no tiene consideración hacia nosotros o qué? El mundo de la infertilidad consiste, básicamente, en saber esperar y ser paciente. Y, creedme, no es nada fácil para una impaciente sin remedio como yo! Pero esto es lo que hay, ¿verdad? Toca esperar un poquito más!

Estos meses de descanso desde la segunda IA negativa me han venido realmente bien. He conseguido cargar pilas (aunque tengo mis momentos mejores y peores, no lo puedo evitar) y he recobrado la ilusión en un nuevo tratamiento que, con suerte, me permitirá ser madre al fin. La ilusión no es la misma con la que empecé esta búsqueda, pero se parece bastante. Y mientras exista ilusión, cualquier nuevo intento será bienvenido.

La idea es que con mi regla de finales de noviembre empezaríamos la FIV – ICSI, aunque eso es algo que todavía no hemos decidido del todo porque Rubio y yo preferimos esperar a los resultados del cariotipo para asegurarnos de que no existen problemas mayores. Si así lo hiciéramos, empezaríamos con mi regla de diciembre, y qué queréis que os diga, hoy en día no me parece que tengamos que esperar tanto. Creo que me estoy curando de mi impaciencia, un punto a mi favor!!

Y esto es todo por hoy. Espero que las analíticas de mañana sean las últimas en mucho tiempo y que muy pronto pueda decir que la FIV es una realidad en nuestra vida. Mientras, aquí estoy, esperando y recobrando la ilusión con cada nuevo avance.

¡Besos gordotes para todas!

P.D.1: Siento que el post me haya quedado tan extenso, pero tenía mucho que contaros, tenéis que comprenderme 🙂

P.D.2: He decidido cambiar el diseño del blog porque, sinceramente, el antiguo me traía malos recuerdos. Este blog ha vivido desde marzo de 2014 dos IAs negativas, malos momentos y muchas dudas y falta de ilusión. Espero que el cambio de diseño sea para mejor y a partir de ahora sólo haya cosas bonitas que celebrar.

11 comentarios

Archivado bajo Preparación para FIV

LOS RESULTADOS DE LAS ANALÍTICAS

¡Hola guapuras!

Hoy vengo a contaros que hace unos días recogí, por fin, los resultados de mis analíticas. Llevaba varios días esperándolos y, aunque no son increíblemente importantes, la verdad es que sentía curiosidad por conocerlos. Os pondré al día: en la clínica mi doctora me pidió algunas cosillas antes de empezar la FIV para conocer cómo estaban funcionando mis hormonas alocadas, así que me preparó un informe solicitándome la valoración de la FSH, LH, TSH, prolactina, progesterona y estradiol. Además, decidió incluir el índice de Glucemia e Insulina (algo que nunca me habían pedido antes) para descartar problemas relacionados con mi SOP.

Ahora que ya tengo los resultados en mi poder, me he dedicado a cotillearlos un poco antes de entregárselos a mi doctora. Los niveles de Glucemia e Insulina no los entiendo demasiado (por no decir absolutamente nada), pero lo que me ha sorprendido ha sido el valor de mi FSH, que se ha reducido a 5.51 cuando a principios de año estaba en 8.6. Además, me ha subido un pelín la TSH (hormona estimulante de la tiroides): antes la tenía en 2.4 y ahora en 2.87; no es mucho, pero tampoco me agrada que haya superado los 2.5 que se recomienda para quedarte embarazada.

En cuanto a la Glucemia e Insulina, decidí preguntarles a un grupo experto en Síndrome del Ovario Poliquístico para que me ayudasen a resolver mis dudas. Son unas chicas majísimas que sufren mi misma enfermedad y que siempre están dispuestas a echar una mano y ayudar. Lo que me ha dicho una de ellas es que con mis resultados tengo un claro síntoma de resistencia a la insulina y todas las papeletas para sufrir diabetes. Y como, además, tengo un pequeño sobrepeso, tengo muchísimo miedo de que el porcentaje de éxito de la FIV disminuya debido a todos estos factores.

No quiero pensarlo mucho porque tengo el defecto de darle muchas vueltas a las cosas y eso es justo lo que quiero evitar. La próxima semana iré a consulta y le expondré a la doctora todas mis dudas. No quiero empezar la FIV hasta que sienta que he hecho todo lo posible por empezar en las mejores condiciones. Además, Rubio y yo hemos pensado en hacernos la prueba del cariotipo para evitarnos sorpresas innecesarias. Hemos pensado que, ya que nos vamos a gastar un pastizal en la FIV, por lo menos asegurarnos de que todo está bien antes de comenzar. La verdad es que yo me quedaría mucho más tranquila sabiendo que no tenemos problemas genéticos y que nuestro ADN no contiene ninguna anomalía.

En la clínica no nos la han pedido, nos la haremos por nuestra cuenta, pero creo que vale la pena. Total, un gasto más encima de todo esto creo que ya no se nota, ¿verdad? Vosotras qué pensáis, ¿creéis que es una prueba innecesaria?

Y esto es todo por hoy. Ahora mismo nos encontramos en “MOMENTO PRUEBAS A TOPE” antes de la FIV, intentando resolver nuestras dudas lo mejor posible. Prometo informaros de todo lo que me cuenten en mi próxima consulta.

Un beso gigantesco a todas las que me leéis y feliz viernes!!!

13 comentarios

Archivado bajo Preparación para FIV

HANDWRITING TAG

Hace unos días, mi querida sister Marga (http://cuchimublog.wordpress.com/) me retó a esta chulada que destapa nuestra caligrafía.

Las instrucciones a seguir son las siguientes:

1. Tu nombre

2. Tu blog

3. Tu frase favorita.

4.Canción favorita y autor.

5. Tres palabras que te definen

6. Lo que siempre has querido decir y nunca has dicho (a ti misma o a otros)

7. Invita a tres blogs.

DSC01790

Me ha gustado mucho este reto y ahora os lo paso a vosotras! Siento si ya os han retado; no tenéis que repetirlo dos veces, ¿eh? 😉

Feliz comienzo de semana!!

7 comentarios

Archivado bajo Premios