Archivo mensual: octubre 2015

Y AHORA… MAMÁ

¡Hola de nuevo! Ante todo, os pido disculpas por mi repentina desaparición. Me gustaría daros las gracias a todas las que os habéis puesto en contacto conmigo a través del blog o del correo electrónico preocupándoos por mi ausencia, sois las mejores, ¡mil gracias!

Os revelaré el motivo de mi desaparición: ¡YA SOY MAMÁ!

Sí, habéis leído bien… Soy mamá por fin. Mis príncipes decidieron adelantarse y conocer mundo antes de lo previsto.

Todo empezó pocos días después de cumplir las 27 semanas: me sentía rara, se me ponía dura la barriga demasiadas veces al día y empecé a sentir un dolor un tanto extraño en la zona de los riñones. Así que acudí a urgencias pensando que todos los síntomas serían normales y me llevé la sorpresa/susto de mi vida cuando me anunciaron que debía quedarme ingresada, pues empezaba a tener contracciones y el cuello del útero se había acortado exageradamente desde la última vez que me lo midieron con 20 semanas.

Durante 3 semanas los médicos intentaron detener las contracciones y el dolor pero, recién cumplidas las 30 semanas, uno de los bebés rompió la bolsa y me puse de parto. Dilaté en seguida, pero todo acabó en una cesárea de urgencia debido a que bebé I. estaba colocado en podálica, descartando al momento un parto vaginal.

El 25 de septiembre venían al mundo para iluminar mis días los hombrecitos de mi vida: bebé E. a las 5:49 de la madrugada y bebé I. a las 5:51.

Están instalados en neonatos, bien calentitos en el interior de sus incubadoras, poniéndose fuertotes y gordotes para poder irnos a casa. Todavía nos queda un tiempo separados hasta que pueda llevármelos a casa, pero cada día que pasa es un día menos alejados de mí y de Rubio. ¡Estamos deseando comenzar nuestra nueva aventura los cuatro juntos!

¿Qué deciros de los chiquitines? Que estoy orgullosísima de ellos, de lo fuertes que son, de lo muchísimo que se superan cada día, del instinto luchador que corre por sus venas. Son tan pequeñitos y grandes a la vez…

Me encanta verlos sonreír mientras duermen ¡transmiten tanta paz!

No todo ha sido fácil y todavía queda mucho camino que recorrer, pero eso os lo contaré en otra entrada.

Solo quería que supierais que he llegado a la meta (antes de lo previsto) y que a pesar de los contratiempos, es maravilloso. Mi mundo gira por y para ellos, todo tiene sentido gracias a esos pequeñines campeones.

Mi corazón late fuera de mi cuerpo multiplicado por dos y cuanto más contemplo a mis hijos, comprendo con más intensidad que haría cualquier cosa por ellos y que debo ser fuerte para transmitirles que muy pronto abandonaremos esas incubadoras calentitas para trasladarnos definitivamente a nuestro hogar, que lo será más que nunca en cuanto crucemos el umbral de nuestra puerta con ellos 🙂

Os prometo otra entrada con más detalles, en cuanto consiga reponerme definitivamente de la cesárea, que me dejó un pelín debilucha y sin fuerzas de nada.

¡Millones de besos para todas!

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