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LOS (HORRIBLES) EFECTOS DE LA MERIESTRA

¡Hola de nuevo! Últimamente tiendo a estar un tanto desaparecida, intentando no pensar demasiado en la que se me viene encima en apenas un par de semanas. Mi segunda transferencia está muy cerca y aunque sigo sintiendo mucho miedo por lo que podría pasar, no puedo evitar ilusionarme otra vez. No tanto como con Canica (eso fue un auténtico flechazo, amor del bueno a primera vista), pero lo suficiente como para sorprenderme sonriendo al pensar en esos dos congeladitos que me están esperando.

Intento no pensar mucho en ellos ni amarlos lo suficiente, pero es imposible. ¿Cómo no quererlos, si son la luz en esta oscuridad? Mis soles brillantes, los luceros de mamá. Y, ahora, que ese momento mágico está próximo de volver a ocurrir, vuelvo a ilusionarme, pensando que muy pronto los conoceré gracias a un monitor y unas fotografías ampliadas.

Bizcochito, Cacahuete, muy pronto abandonaréis el reino del frío para reuniros conmigo. ¡Qué emoción!

Hace tres días, la famosa Meriestra entró a formar parte de mi vida. ¿Para qué se utiliza? Para engrosar el endometrio, ni más ni menos. Vamos, que será la encargada de poner la casita de mis bebés bien mullidita para que estén a gusto y decidan quedarse conmigo por fin 🙂

Cuando abrí la caja y extraje la tableta que contiene las 28 pastillas, me parecieron totalmente inofensivas e inocentes. Pequeñas, azules, poca cosa. ¡JA! ¡Y una porra! Para mí, son el verdadero diablo. Los dolores de cabeza que me producen son insufribles y el estómago no lo tengo mucho mejor. El dolor de cabeza es continuo, a lo largo de todo el día, un “run run” infernal que no me abandona en ningún momento. Anoche me metí en la cama encontrándome horriblemente mal, solo quería apagar las luces y no escuchar ningún tipo de ruido. Dormí fatal, desperté en varias ocasiones debido al dolor pero, finalmente, esta mañana me desperté sintiéndome mejor.

Tomo 6 mg diarios repartidos en dos tomas: 2 pastillitas por la mañana y una por la noche. He descubierto que si las tomo justo después de las comidas, no se me revuelve el estómago ni siento ganas de vomitar. El dolor de cabeza no tiene remedio, así que solo me queda aguantar y esperar que con los días los efectos vayan remitiendo.

El próximo lunes vuelvo a la clínica para ver cómo va reaccionando mi endometrio y continuaré con la Meriestra el tiempo que me indiquen. Vamos, que esto marcha, que los días se van descontando y la ilusión vuelve a nuestras vidas. A veces me sorprendo hablando con Rubio de Bizcochito y Cacahuete antes de dormir; nos los imaginamos rodeados de frío, envueltos en bufandas gruesas y preguntándose cuándo sus papás vendrán a buscarlos jajaja Pensamientos paternales llevados a la locura!

Para nosotros, hablar de ellos con tanta naturalidad es el mejor modo de sobrellevar todo esto. No son el centro de nuestras conversaciones, pero cuando hablamos de ellos lo hacemos llamándoles así: Bizcochito y Cacahuete, nuestros mellis adorados.

Así que es oficial: estamos metidos de lleno en esta nueva aventura y muy pronto conoceré a mis pequeñines 🙂

¡Deseadme suerte!

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¡HE VUELTO!

¡Hola, hola! ¡Sigo viva!

Mi última entrada es del 2 de diciembre y, desde entonces, he tenido el blog un pelín paradillo. No ha sido por nada en especial, pero no sabía muy bien qué contar ya que no me ha pasado nada nuevo ni interesante. Rubio y yo seguimos en stand by, esperando el momento en que llegue mi amiguísima la de rojo para comenzar por fin nuestra FIV. Por un momento, valoramos la opción de iniciar el tratamiento en noviembre, pero no nos acabó de convencer la idea porque los resultados del cariotipo no llegarían a tiempo. Así que decidimos esperar un mes más y aplazarlo hasta diciembre.

Y en esas estamos. En los próximos días iré a recoger los resultados del cariotipo (no, no nos han llegado todavía. Por lo visto, hemos escogido el laboratorio más lentorro de todos!) y en cuanto tengamos luz verde, empezaremos con las banderillas. La verdad es que lo estoy deseando. Estos tres últimos meses sin tratamientos me han sentado genial, he descansado de cuerpo y mente. O puede que de mente no tanto. He tenido mucho tiempo para pensar, quizás demasiado. Y yo siempre tiendo a ponerme en lo peor, es como un mecanismo de defensa para no sufrir más dolor del estrictamente necesario.

En los últimos días he pensado mucho en la FIV, en lo que podría pasar y en lo que no, en el dineral que nos supone y en las esperanzas tan gigantescas que Rubio y yo hemos depositado en ella. Me da miedo poner todas mis esperanzas en un tratamiento, me aterra ilusionarme demasiado o creerme de verdad que esta vez tiene que ser la buena, porque el batacazo será el peor de todos. Ahora pienso en las IAs y las recuerdo con demasiada inocencia e ingenuidad, pensando que algo tan sencillo como eso sería la solución a todos nuestros problemas. Me equivoqué, lo pasé realmente mal y entonces comprendí que esto de la infertilidad es una carrera de fondo, que las cosas no son tan sencillas como creemos. Y quizás por ello me asusta tanto la FIV, porque no quiero volver a sentir que me rompo por dentro porque las cosas no salen como esperábamos.

No me asustan las banderillas, no me malinterpretéis, ese miedo lo he superado hace tiempo. Me da miedo el proceso en sí y también el resultado. No sé si responderé bien o no a la medicación, no sé si conseguiré buenos ovulines y embrioncitos preciosos (a mí todos me parecerán increíblemente bellos, de eso estoy segura) y no sé si esta vez será por fin la definitiva. Es todo cuanto deseo, que este camino tan agotador se termine de una vez, pero en la infertilidad no puedes dar nada por seguro.

A pesar de mis miedos, también me siento muy positiva y esperanzada. Quiero comenzar ya, quiero comerme a esa FIV y ganar esta batalla de una vez por todas. Quiero ser mamá, quiero que Rubio sea papá y no vamos a parar hasta conseguirlo. Me siento más fuerte que nunca, dispuesta a todo por mi pequeñín. Me caeré y me levantaré y estoy segura de que todo esto se verá compensado muy pronto.

Voy a dar carpetazo al 2014 y creer que el próximo año será el año de los sueños cumplidos.

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FIV – ICSI: CADA VEZ MÁS CERCA

El pasado martes 11 de noviembre Rubio y yo acudimos a la clínica para una nueva consulta. Yo estaba muy entusiasmada, principalmente por dos razones. La primera: estaba deseando que mi gine interpretase los resultados de mis analíticas y nos hablase muy ampliamente de la FIV, y la segunda (y no por ello menos importante): me acompañaría mi Rubio, algo que no suele ocurrir debido a su horario laboral y su presencia siempre me resulta reconfortante.

Entramos en la consulta, la gine nos preguntó que qué tal nos había ido estos meses de descanso, hablamos un poco y a continuación me pidió las analíticas para echarles un vistazo. Efectivamente, mi FSH había bajado considerablemente (os recuerdo que antes se encontraba en 8.6 y descendió en picado hasta los 5.51) pero mi nivel de estradiol está un pelín alto, de modo que el misterio ha quedado totalmente resuelto. Además, me ha exigido pedido que no le dé mayor importancia a mi nivel de insulina y glucosa. Me ha dicho que si ella lo considerase necesario, me recetaría medicación para combatir los problemas que ocasionan la resistencia a la insulina y una posible diabetes, pero que éste no es el caso. Sí, debo cuidarme mucho, hacer ejercicio (mínimo 20 ó 30 minutos al día) al menos cuatro o cinco veces a la semana y llevar una buena alimentación basada en un bajo Índice Glucémico (ejem, ejem…. esto será lo más difícil de cumplir!). Ninguna de las nuevas indicaciones me ha cogido por sorpresa porque son básicas cuando tienes SOP, así que será cuestión de seguir haciéndolas mejor de lo que lo he hecho hasta ahora (de todas formas, ya he adelgazado 6 kilitos desde que he empezado a cuidarme, que no está nada mal, ¿eh?).

Después, la gine me hizo pasar a otra habitación donde me realizó una ecografía para comprobar el estado de mis ovarios y ambas nos llevamos una gran sorpresa al comprobar que en mi ovario derecho crecía bien gordote un foliculín que apuntaba maneras para ovular por sí solito (aquí prácticamente le hago la ola al monitor que tenía delante). Para mí, este hecho tan simple y natural supone toda una victoria personal porque debido al SOP mis ciclos son irremediablemente irregulares y anovulatorios en la gran mayoría de los casos; así que saber que probablemente mi cuerpo ovule por sí solo en esta ocasión me llena de satisfacción y me impulsa a continuar con mi rutina diaria de ejercicio (que no siempre apetece, qué queréis que os diga!). La gine me aconsejó realizarme test de ovulación desde el viernes en adelante para comprobar que hubiese una ovulación y si eso no ocurriría empezar con progesterona a partir del lunes. Y así lo he hecho, y aunque es verdad que la segunda línea se marca mucho más con el paso de los días, todavía no es un positivo claro, de modo que le daré unos días más y si todavía no estoy convencida del resultado comenzaré con la progesterona como ya he hecho otras veces.

Cuando regresamos a la otra habitación con Rubio, comenzó a detallarnos el proceso de una FIV, nos explicó la diferencia entre la FIV tradicional y la ICSI y nos comunicó que ésta última sería la adecuada para nosotros después de haber pasado por dos IAs negativas. Estuvimos de acuerdo con su argumentación, agradecimos la información tan detallada y tan bien explicada (esto último me parece muy importante) y me hizo entrega de una nueva solicitud para una nueva tanda de analíticas (de las básicas, las típicas que pide el médico de cabecera para comprobar la coagulación y esas cosas) y también un electrocardiograma. Son como motivo del pre – operatorio, supongo que querrán asegurarse de que todo está bien antes de sedarte en el quirófano, así que mañana mismo iré a mi centro de salud y dejaré todo listo.

También me gustaría contaros que Rubio y yo nos hemos hecho el cariotipo y en un plazo de cuatro a cinco semanas tendremos los resultados. Sí,  cuatro o cinco semanas!!! Yo también me quedé ojiplática perdida cuando me dijeron que tardarían un mes o más en llamarnos para hacernos entrega de los resultados. ¿Pero es que esta gente no tiene consideración hacia nosotros o qué? El mundo de la infertilidad consiste, básicamente, en saber esperar y ser paciente. Y, creedme, no es nada fácil para una impaciente sin remedio como yo! Pero esto es lo que hay, ¿verdad? Toca esperar un poquito más!

Estos meses de descanso desde la segunda IA negativa me han venido realmente bien. He conseguido cargar pilas (aunque tengo mis momentos mejores y peores, no lo puedo evitar) y he recobrado la ilusión en un nuevo tratamiento que, con suerte, me permitirá ser madre al fin. La ilusión no es la misma con la que empecé esta búsqueda, pero se parece bastante. Y mientras exista ilusión, cualquier nuevo intento será bienvenido.

La idea es que con mi regla de finales de noviembre empezaríamos la FIV – ICSI, aunque eso es algo que todavía no hemos decidido del todo porque Rubio y yo preferimos esperar a los resultados del cariotipo para asegurarnos de que no existen problemas mayores. Si así lo hiciéramos, empezaríamos con mi regla de diciembre, y qué queréis que os diga, hoy en día no me parece que tengamos que esperar tanto. Creo que me estoy curando de mi impaciencia, un punto a mi favor!!

Y esto es todo por hoy. Espero que las analíticas de mañana sean las últimas en mucho tiempo y que muy pronto pueda decir que la FIV es una realidad en nuestra vida. Mientras, aquí estoy, esperando y recobrando la ilusión con cada nuevo avance.

¡Besos gordotes para todas!

P.D.1: Siento que el post me haya quedado tan extenso, pero tenía mucho que contaros, tenéis que comprenderme 🙂

P.D.2: He decidido cambiar el diseño del blog porque, sinceramente, el antiguo me traía malos recuerdos. Este blog ha vivido desde marzo de 2014 dos IAs negativas, malos momentos y muchas dudas y falta de ilusión. Espero que el cambio de diseño sea para mejor y a partir de ahora sólo haya cosas bonitas que celebrar.

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LOS RESULTADOS DE LAS ANALÍTICAS

¡Hola guapuras!

Hoy vengo a contaros que hace unos días recogí, por fin, los resultados de mis analíticas. Llevaba varios días esperándolos y, aunque no son increíblemente importantes, la verdad es que sentía curiosidad por conocerlos. Os pondré al día: en la clínica mi doctora me pidió algunas cosillas antes de empezar la FIV para conocer cómo estaban funcionando mis hormonas alocadas, así que me preparó un informe solicitándome la valoración de la FSH, LH, TSH, prolactina, progesterona y estradiol. Además, decidió incluir el índice de Glucemia e Insulina (algo que nunca me habían pedido antes) para descartar problemas relacionados con mi SOP.

Ahora que ya tengo los resultados en mi poder, me he dedicado a cotillearlos un poco antes de entregárselos a mi doctora. Los niveles de Glucemia e Insulina no los entiendo demasiado (por no decir absolutamente nada), pero lo que me ha sorprendido ha sido el valor de mi FSH, que se ha reducido a 5.51 cuando a principios de año estaba en 8.6. Además, me ha subido un pelín la TSH (hormona estimulante de la tiroides): antes la tenía en 2.4 y ahora en 2.87; no es mucho, pero tampoco me agrada que haya superado los 2.5 que se recomienda para quedarte embarazada.

En cuanto a la Glucemia e Insulina, decidí preguntarles a un grupo experto en Síndrome del Ovario Poliquístico para que me ayudasen a resolver mis dudas. Son unas chicas majísimas que sufren mi misma enfermedad y que siempre están dispuestas a echar una mano y ayudar. Lo que me ha dicho una de ellas es que con mis resultados tengo un claro síntoma de resistencia a la insulina y todas las papeletas para sufrir diabetes. Y como, además, tengo un pequeño sobrepeso, tengo muchísimo miedo de que el porcentaje de éxito de la FIV disminuya debido a todos estos factores.

No quiero pensarlo mucho porque tengo el defecto de darle muchas vueltas a las cosas y eso es justo lo que quiero evitar. La próxima semana iré a consulta y le expondré a la doctora todas mis dudas. No quiero empezar la FIV hasta que sienta que he hecho todo lo posible por empezar en las mejores condiciones. Además, Rubio y yo hemos pensado en hacernos la prueba del cariotipo para evitarnos sorpresas innecesarias. Hemos pensado que, ya que nos vamos a gastar un pastizal en la FIV, por lo menos asegurarnos de que todo está bien antes de comenzar. La verdad es que yo me quedaría mucho más tranquila sabiendo que no tenemos problemas genéticos y que nuestro ADN no contiene ninguna anomalía.

En la clínica no nos la han pedido, nos la haremos por nuestra cuenta, pero creo que vale la pena. Total, un gasto más encima de todo esto creo que ya no se nota, ¿verdad? Vosotras qué pensáis, ¿creéis que es una prueba innecesaria?

Y esto es todo por hoy. Ahora mismo nos encontramos en “MOMENTO PRUEBAS A TOPE” antes de la FIV, intentando resolver nuestras dudas lo mejor posible. Prometo informaros de todo lo que me cuenten en mi próxima consulta.

Un beso gigantesco a todas las que me leéis y feliz viernes!!!

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