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SI DECIDES QUEDARTE

Si decides quedarte me demostrarás que los sueños se hacen realidad. Si decides quedarte sabré que todo ha merecido la pena. Si decides quedarte miraré la felicidad en los ojos de la gente que nos quiere. Porque si decides quedarte, mi amor, no me sentiré tan vacía como hasta ahora.

Para mí ha sido imposible no amarte, no amaros. Vosotros tres, mis soles brillantes, me habéis devuelto la ilusión. Volví a vivir el 18 de enero, cuando llamaron para asegurarme de que los tres os habíais convertido en unos campeones. Y algo en mi interior se expandió con una explosión de luces de colores, un amor imposible de controlar se adueñó de cada parte de mi ser. Mis tres pequeños, las estrellitas más brillantes que ahora guían mis momentos de oscuridad. Estáis ahí, sois reales, mis tres pequeños milagritos tan llenos de vida. Y saber que existís, saber que formáis parte de mí, me provoca un amor infinito que jamás había experimentado. Solo quiero protegeros, cuidaros y repetiros lo realmente especiales que sois.

Mis amores verdaderos, un puñado de células en el laboratorio de una clínica. Cómo cambia la perspectiva del amor, ¿verdad? No fue difícil amaros; solo saber que existís fue suficiente para desprenderme de la coraza en la que tanto he trabajado para evitar que los contratiempos y los negativos me hundan y me destrocen. Me liberé, me sentí liviana, dispuesta a amar.

Y ahora estás conmigo, Canica, y si decides quedarte prometo recordarte cada día el bebé tan especial que eres. Te mimaré y te querré, cielo mío, e intentaré que nada te haga daño. Porque aquí está mami, siempre dispuesta a protegerte. Y, algún día, te contaré tu historia y comprenderás lo fácil que resulta amar tanto a alguien que no conoces. Te contaré esa historia cada noche, en la que papá y mamá pidieron ayuda a seres mágicos para bajar una estrellita del firmamento.

Tesoro, cuando te tenga entre mis brazos por fin, imagina cuánto te querré.

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SIGO REFLEXIONANDO

En mi última entrada, os hablaba de los sentimientos que he experimentado como infértil a lo largo de todo este camino que todavía no se ha acabado. Esta vez me gustaría hablaros de un sentimiento extraño, confuso, un sentimiento que me ha hecho sentir como una persona horrible en más de una ocasión.

El dolor que sientes por dentro cuando te enteras de un embarazo de una persona muy cercana. Algo se te desgarra por dentro, tienes ganas de llorar de rabia, pero sonríes y actúas lo mejor que puedes. Ese sentimiento me ha hecho sentir una mala persona, alguien despreciable, y me ha costado muchísimo aceptarlo y comprender qué estaba pasando en mi cabeza.

Hace unas semanas me enteré de que un amigo íntimo sería papá en diciembre. Y hace tan solo unos días, me envió las ecografías de su bebé. Y algo se me rompió por dentro. Un dolor profundo, una presión en el pecho imposible de ignorar, una angustia que no supe controlar. ¿Cómo explicar que me alegro por él pero una parte de mí se siente dolida con la noticia? ¿Cómo explicar que me encantaría estar en su lugar, ser yo la que enviara las ecografías de mi bebé, que lo daría todo por cambiarme por él? ¿Cómo explicar que yo lo intento con todas mis fuerzas y no puedo tenerlo? ¿Cómo explicar que mi mayor sueño es ser mamá y que apenas rozo ese deseo con los dedos? ¿Cómo explicar que no me alegro tanto como a él le gustaría? ¿Cómo explicar todos esos sentimientos locos y contradictorios que pululan por mi mente levantándome dolor de cabeza? ¿Cómo explicar el viaje que he emprendido sin saber cómo acabará? ¿Cómo explicar…? Y es entonces cuando pienso si algún día lo conseguiré. Si todo este dolor y esfuerzo valdrán la pena. Si esta historia tendrá un final feliz para mí.

Demasiadas preguntas. Demasiados sentimientos. Demasiado todo. Cuando vi aquellas dos ecografías por primera vez, un cosquilleo extraño recorrió mi estómago. Ese bebé, esa preciosa forma en la oscuridad de la pantalla, es todo cuanto yo deseo. Pero no puedo. No puedo y eso me destroza por dentro. Me quedé demasiado tiempo viendo aquellas fotos, dolida de que algo tan sencillo para los demás, a mí me esté costando tanto. Porque esa preciosa forma en la oscuridad de la pantalla sería mi felicidad más absoluta. Y aunque quiero, aunque lo deseo con toda mi alma, parece que eso no es suficiente.

Supongo que da igual todas las veces que repita que deseo ser mamá. Supongo que resulta indiferente saber que me muero por crear vida en mi interior. Todo eso da igual porque, por ahora, mi sueño no va a cumplirse. Pero es así. Es una realidad. Un deseo profundo en el interior de mi alma. Quiero ser mamá! Quiero ilusionarme con mi primera ecografía, quiero sentir a mi bebé dentro de mí mientras me patea las costillas, quiero preparar con amor y mimo sus cosas, quiero sentirme abrumada por los sentimientos tan fuertes que me hará sentir incluso antes de conocerlo. Quiero que me cambie la vida, que inunde mi casa de risas, que haga sentir plena mi alma.

Y me duele, me duele tantísimo que todo sea tan complicado. Bebé, mamá no dejará de buscarte nunca, aunque le fallen las fuerzas. A mamá le gustaría ser más fuerte, no dejarse llevar tanto por las emociones, pero no puede. Ha llorado mucho por no haberte podido conocer todavía, quizás demasiado. Pero, créeme, mamá sabe que todas sus lágrimas algún día serán recompensadas. Porque cuando te tenga entre sus brazos, bebé, el alma de mamá se llenará de luz. Una luz que sólo proyectarás tú.

Mamá te quiere con todo su corazón; algún día podrá demostrártelo con achuchones y abrazos a todas horas. Ese día, mi Pequeña Canica, sabrás lo que es el amor incondicional de mamá! Pero nunca olvides que ya te quiere como si ya estuvieses aquí. Le pareces absolutamente perfecto incluso antes de conocerte! Son cosas de mamis, algún día lo comprenderás.

La infertilidad te hace experimentar emociones que creías no tener. Sentir un extraño dolor cuando te enteras de un embarazo muy cercano es uno de los nuevos sentimientos que yo he experimentado, y de los que más me desagradan. No me malinterpretéis, me alegro muchísimo por mi amigo, pero me duele que las cosas no sean tan sencillas para mí. A veces, fingir que estás bien y sonreír cuando te desmoronas por dentro es demasiado difícil.

Esta entrada he querido completarla con una canción que hoy en día me provoca un nudo en la garganta cada vez que la escucho. A pesar de no pertenecer a mi estilo de música, me ha maravillado tanto que no podía darle de lado mientras os abría mi corazón contándoos todo lo que he experimentado desde hace unos días. Esta canción tiene un significado especial para mí porque cada vez que cojo el tren para ir a la clínica, la escucho en alguna parte del camino. Cada vez que tengo cita en La fábrica de sueños, suena esta canción. Ya sea en el coche de camino a la estación, o en la radio de algún coche que pasa cerca de mí por la calle o en la cafetería en la que paro a tomar el desayuno.

Y cada vez que la escucho, se me pone un nudo en la garganta imposible de tragar. La letra es preciosa, transmite mucho sentimiento con cada una de sus palabras. Cuando la escuché por primera vez, fue Rubio quien vino de repente a mi mente. Porque todo de mí ama todo lo de él. Porque sin él este viaje incierto no tendría sentido. Porque él siempre me da todo de él sin esperar nada a cambio, me impulsa a continuar porque sabe que la recompensa valdrá mucho la pena. Porque él es mi principio, pero sobre todo mi final.

Mi vida, si algún día lees esto, sólo quiero agradecerte todo lo que me das cada día. Serás un padre increíble!

Y a ti, mi bebé, no dejes de esperarme porque muy pronto te encontraré. Ten fe, mamá es muy cabezota cuando se lo propone!

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19 junio, 2014 · 19:07

COSAS QUE HACER PARA DISTRAERTE

Ayer, primero de Mayo, además de ser festivo fue un día de flojera total y absoluta, un día en el que dormir hasta tarde estaba permitido y vaguear sin hacer nada estaba más que justificado. Rubio y yo nos levantamos tarde, dormimos como dos niños pequeños hasta que la pereza de estar tirados en la cama nos hizo abrir las ventanas y subir las persianas para disfrutar del magnífico día que teníamos en Galicia, también conocida como “El Reino de las Lluvias Perpetuas”. Los últimos días había regresado el mal tiempo, como ya es costumbre, y el cielo encapotado y gris parecía que no quería abandonarnos. Había estado lloviendo también, lo que es un auténtico engorro si tienes en casa a tres peluditos que se pasan por el forro la climatología y sólo buscan salir a pasear como caballos desbocados.

Así que Rubio y yo nos levantamos, desayunamos y salimos a pasear con nuestros peludetes, que disfrutaron como enanos con el buen tiempo y el calorcito agradable que se había instalado en Mi Rincón Favorito. Grandullón Amoroso se lo pasó en grande tirándose por la hierba y corriendo detrás de los pajaritos, mientras que Saltarín Inquieto lo investigaba todo a su alrededor, hiperactivo como siempre. Muñequita Linda es la más tranquila y caminaba despacito a mi lado, observándolo todo con sus grandes ojos curiosos de color miel.

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Más tarde, asistimos a un torneo de fútbol en el que participaban los más peques de mi familia y nos llevamos a nuestros “tres hijos con patas” para que no se quedasen solos en casa. Grandullón Amoroso estuvo tentado en más de un millón de ocasiones de saltar al campo para atrapar los balones, así que Rubio tuvo que atarlo con la correa para que se quedase a nuestro lado. De haber podido, nuestro Grandullón habría saltado al campo para echarse unas carreras con los peques y de paso robarles la pelota! Jajaja Grandullón Amoroso adora jugar!

Fue una mañana fantástica en la que nos divertimos muchísimo y estuvimos entretenidos en cada momento. Comimos con Super Mamá y Super Papá, que se interesaron por nuestros avances en la S.S., y más tarde, llegó todo EL MUNDO: Tía Favorita con mi tío y sus dos hijos, Tío Manitas con mi tía y sus dos peques, Abuela Dulce y Abuelo Tierno y, por supuesto, nuestra pequeña familia de peludetes, a los que se sumó Pequeño Fanfarrón y Gran Ladrador, los perrillos de Tío Manitas y Tía Favorita respectivamente. En mi familia, el amor por el animales se ha heredado de generación en generación, así que cuando nos juntamos, no nos olvidamos de ellos y siempre los hacemos participes de cada celebración o quedada dominguera.

Nos lo pasamos en grande. Rubio jugó al fútbol con los peques de la casa, Super Papá se tumbó en la hamaca mientras Grandullón Amoroso intentaba subirse también y los demás montamos un despliegue en el jardín digno de una boda con mesas, sillas y todo tipo de guarradas para picar. (¡A la porra la comida sana!) 

Y, después, salimos todos a pasear con nuestros amores peludos. Hacía una tarde fantástica, ¿verdad?

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Me encanta la naturaleza y siempre que salgo me llevo la cámara para fotografiar cada instante. Adoro la primavera por todo lo que aporta visualmente, el color variadísimo de las flores que inunda los campos y las ramas de los árboles mientras la vida revolotea a mi alrededor. Todas las fotos que subo a mi blog, están sacadas por mí. Espero que os gusten!

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Dentro del mundo de la infertilidad, distraerte y mantener la cabeza ocupada es una de las cosas más importantes y que más te ayudarán a sobrellevar el camino. Yo intento distraerme paseando, leyendo, enganchándome a nuevas series, escribiendo y pasando mucho tiempo con mis amigos, con los que las horas parecen minutos y siempre disfruto de su compañía. Y si tienes el apoyo de tu familia, mejor que mejor!! Por suerte, Rubio y yo contamos con el apoyo incondicional de mi Super Familia y nunca me cansaré de agradecerles todo lo que hacen por nosotros.

Estos últimos días han transcurrido muy deprisa. El seminograma que nos pedía la S.S. lo dejamos listo esta misma semana, al igual que mi analítica de la progesterona en el día 23 de mi ciclo. Ahora, tengo que llamar para ver los resultados y ver cuál es el siguiente paso que nos piden.

Por nuestra parte, Rubio y yo estamos un tanto indecisos. Tenemos tantas ganas de empezar que nos gustaría llamar a la clínica privada y decirles que cuenten con nosotros para YA MISMO. Pero las prisas no son buenas consejeras y por mucho que empieces antes un tratamiento, no significa que acabará mejor. ¿Qué hacer? Todavía no lo tenemos decidido del todo.

Dudas, dudas y más dudas…. ¿Alguien dijo que esto sería fácil?

Os dejo una última foto, una de la que más me gustan del día de ayer. Aquí estamos Rubio y yo pidiendo que nuestro deseo se haga realidad. Bonita, ¿verdad? Ojalá fuera tan fácil como eso!

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Soplando para que Canica se decida a aparecer. Te esperamos, cielo. Papá y mamá te buscan incansablemente.

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DOMINGO BAÑADO EN CHOCOLATE

Cuando era niña, me encantaba Pascua. Estaba deseando con todas mis fuerzas que llegara el domingo para que mis padrinos me hicieran una visitilla y me trajeran mi pascua: una rosca enooooorme y un detallito bonito, como un muñeca, o un peluche… A medida que pasaban los años, los detalles se transformaron en un valioso billete cuidadosamente doblado que escondían en el paquete de la rosca. Cuando no eres más que una cría de quince años, cincuenta euros parecían toda una fortuna! jajaja

Ahora, las tornas han cambiado. Ahora soy yo la que tiene que ejercer de Madrina. Rubio y yo somos padrinos de un preciosísimo bebé de dieciséis meses, una monada de cabellos rubios y sonrisa eterna, que reparte abrazos y besos por doquier. Este año, Rubio y yo quisimos hacerle algo especial. En su primera Pascua, no era más que un bebé de cuatro meses, así que nos decantamos por comprarle ropita y un peluche gigantesco. Ahora, que comienza a entender las cosas, que todo le llama la atención, que ha descubierto el sabor increíble del chocolate, las cosas han cambiado y quisimos que disfrutara su regalo con toda la emoción que puede transmitir un bebé de dieciséis meses.

Esto es lo que le he hemos regalado. Es bonito, ¿verdad?

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Se trata de un huevo de chocolate que lleva escrito su nombre con chocolate blanco, una galletita con forma de conejito riquíiiiiiiisima y un sinnúmero de chucherías y chocolatinas en el interior del huevo. Además, le compramos un juego de bolos con el que puedo aseguraros que disfrutó toda la tarde sin agotarse. Los padres de Ahijado Sonriente, Rubio y yo nos pusimos las botas a base de bien zampándonos el huevo de chocolate y, más tarde, nos lo pasamos en grande jugando con Ahijado Sonriente a su nuevo juego de bolos, que disfrutó muchísimo mientras se reía sin parar cada vez que tirábamos los bolos con la pelotita.

Ha sido una tarde genial. El día no acompañaba demasiado, amaneció lluvioso y con el cielo encapotado, pero ver reír a Ahijado Sonriente mientras se manchaba toda la cara de chocolate no tiene precio.

Rubio y yo lo queremos muchísimo. Ese niño es un amor y le encanta pasar tiempo con nosotros. Lo llevamos a pasear, al parque, de compras, a la piscina… y nos alegra el día, haciéndonos sentir que con alguien como él nos sentiríamos absolutamente completos. Cuando se queda con nosotros, es el amo y señor de nuestra casa. Sus juguetes están por todas partes! A Grandullón Amoroso le encanta jugar con él y Saltarín Inquieto y Muñequita Linda se deshacen en mimos hacia él. Cada vez que los veo jugar a todos juntos, siento que eso es justo lo que quiero.

Mi pequeña Canica jugando con mis peludetes.

Hoy ha sido un día estupendo. No me ha quedado tiempo para pensar que tengo que llamar a la clínica para llevarle los resultados de la histerosalpingografía y mis analíticas hormonales. No quiero pensar demasiado, pero sólo espero que todo esté bien.

Para distraernos, Rubio y yo nos hemos ido a pasar unos días fuera, aprovechando el puente de la Semana Santa. No hemos salido de nuestra comunidad, nos hemos movido por las provincias de nuestro alrededor y nos lo hemos pasado genial. Galicia tiene paisajes y rincones realmente maravillosos.

Feliz domingo, gente!

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CANCIÓN DE CUNA

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“Duerme, duerme y sueña tener

una vida sin la tentación

de delirios de oro y poder,

de juzgar, aunque exista razón.

La avaricia es la esclavitud

del alma y de la libertad.

Que te no bese nunca la envidia, 

que no te abracen el odio y el mal.

Duerme, duerme y sueña con ser

de tu mejor tesoro el guardián:

el amor que yo en ti he volcado,

de eso tienes mucho que dar.

No te engrandezcas con la riqueza

ni te apoques con la pobreza,

que ni la derrota ni el fracaso te impidan

ver que mañana otro día será.

Duerme, duerme, aquí estaré,

las nubes serán tu colchón,

que ni el viento ni la brisa te dejen

de acariciar, pues tú eres mi Don.

Duerme, duerme y sueña tener…”

– Mägo de Oz. “Duerme” –

Desde hoy inauguro una nueva categoría a la que llamaré Mi música. Desde siempre, desde que era muy pequeña, siempre me he sentido maravillada por las letras que calan hondo y se hacen un huequecito muy importante en el corazón de cada uno de nosotros. Nunca me ha gustado la música comercial ni tampoco he escuchado las típicas canciones que suelen sonar en la gran mayoría de emisoras de radio de nuestro país. Siendo todavía una cría, me llamaban muchísimo la atención los atuendos y maquillajes tan llamativos de KISS, o la voz increíble de Axl Rose, o los movimientos enérgicos y salvajes de Angus Young, vestido con su peculiar uniforme de colegial; por no hablar de la música, la voz y los geniales movimientos del increíble Michael Jackson. De pequeña, quería bailar el Moonwalk como Michael, me subía a los zancos para imitar las altísimas plataformas que llevaban los Kiss, imitaba el Duck Walk (andar de pato) con una guitarra de juguete y me creía el mismísimo Angus Young… ¡Sólo me faltaba el uniforme!

Desde siempre, he tenido cierta sensibilidad hacia cierta música. Recuerdo que malamente me expresaba con claridad y ya tarareaba las canciones de Rosendo, Los Suaves o AC/DC que mi padre hacía sonar en el coche mediante las cintas de cassette. Y Super Papá qué orgulloso se sentía! Su niña había salido rockera, toda una alegría para él, que disfrutaba de esa música desde que no era más que un joven adolescente.

Hoy en día, soy yo la que deseo que mi pequeña Canica siga mis pasos el día de mañana. Qué feliz me sentiría viéndolo crecer con una guitarra en las manos, tarareando las canciones que tanto me gustaban a mí de niña.

La canción con la que he decidido inaugurar esta nueva sección se llama “Duerme”, del grupo español Mägo de Oz. Hace muchos años, cuando yo apenas rozaba la adolescencia, me encantaba este grupo. Hoy en día, apenas los escucho y si lo hago, es para recordar aquellos tiempos en los que me sabía sus letras de memoria.

Pero esta canción, “Duerme”, siempre ha sido una de mis favoritas. Hasta ahora desconocía por qué. Una vez que Rubio y yo entramos en este mundo de consultas, tratamientos e incertidumbre, comprendí por qué esta canción significaba tanto para mí. Porque me gustaría cantársela a mi pequeña Canica cada noche antes de dormirlo entre mis brazos. Mi chiquitín, adormilado, buscaría consuelo entre mis brazos y el calor de mi cuerpo y yo susurraría cada verso cerca de su oído, acunándolo con movimientos lentos, envolviéndolo con cada palabra para que, finalmente, cayese dormido con una sonrisita tierna en los labios.

Esta canción es para ti, Canica. Porque algún día podré cantártela y comprenderás cuánto significas para papá y para mí.

Porque tú, mi hermoso bebé, serás nuestro don, el más valioso de todos. 

Te esperamos, cielo. 

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DÍAS GRISES

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Fuera, las nubes grises cubren casi por completo los rayos apagados del astro rey. Llueve con fuerza, la lluvia impacta contra las ventanas rompiendo el silencio de mi habitación. Hace frío y viento. Las ramas de los árboles del jardín bailan al son caprichoso que impone la gélida brisa.

Estos últimos días no han sido días fáciles. Me siento cansada, harta de todo y de todos, enfadada con el mundo, dolida con mi cuerpo caprichoso que ha decidido jugar su propia partida sin tenerme en cuenta. Apenas me reconozco y eso me duele. Me duele profundamente. ¿Dónde está aquella chica sonriente que siempre hacía reír a los demás? ¿Dónde se esconde aquella chica llena de chispa y despreocupada, la que siempre estaba dispuesta a ayudar a los de su alrededor? ¿A dónde se ha ido esa chica cariñosa y divertida, la que nunca faltaba en una buena reunión de amigos y divertía a todo el mundo? Esa chica está cansada. Cansada de fingir que todo va bien mientras todo se desmorona por dentro. Cansada de luchar, de sacar fuerzas de donde no las hay. Cansada de los negativos. Cansada del dolor. A esa chica la infertilidad le ha cambiado la vida. Esa chica necesita, por primera vez, que la ayuden a ella. Que alguien comprenda su dolor y su desánimo, que alguien intente ponerse en su lugar. Necesita, más que nunca, sentirse comprendida y querida.

Me gustaría que todo esto no me afectara. Me gustaría ser más fuerte. Pero no puedo. Son demasiadas preocupaciones, demasiados problemas, demasiado… Todo. Agradecería que los demás se pusiesen en mi lugar más a menudo. Yo siempre lo he hecho, siempre he intentado ponerme en el lugar del otro para sentir lo que él siente. Eso me ha ahorrado muchas discusiones con Rubio. Esto no es una obsesión, no es un capricho, no es tan fácil como relajarse y dejar que la naturaleza intervenga. No, señores. Las cosas no son tan fáciles. Los primeros meses, fui la persona más despreocupada del mundo, ni siquiera me dolían los negativos. Y ni siquiera esa despreocupación consiguió que mi pequeña Canica fuese parte de mí.

Ay, Canica, ¿por qué nos lo pones tan difícil? Papá y mamá intentan ser fuertes por ti, te buscamos incansablemente… Y parece que eso no es suficiente.

Estoy harta de las lágrimas y del dolor que siento en el corazón cada vez que alguna vecina o amiga me pregunta “¿Y tú para cuándo?”. Me gustaría gritar tantas cosas que me quedo muda de la impresión.

Después de salir de nuestra consulta en Fertilidad, mi mente comenzó a dar muchas vueltas, a barajar diversas opciones, a pensar demasiado. Recuerdo perfectamente la frase de la ginecóloga que provocó que me preocupara tanto: “Uy, esta FSH está un pelín alta. No todos los tratamientos son válidos si la FSH no es correcta. Puede darte problemas”. 

Y comencé a buscar información. Internet es un gran aliado en esto, pero también un verdugo. No toda la información que aparece en San Google es buena ni correcta. Esa dichosa hormonita, la FSH, no es otra cosa que un indicativo de nuestra reserva ovárica y la calidad de nuestros óvulos y, al parecer, la mía está un pelín por encima del límite.

¿Qué hacer? La verdad es que me encuentro un poco perdida. La ginecóloga de la Seguridad Social me asustó bastante, para qué mentir. Me hizo ver que mi FSH es muy elevada (está por encima de 10 y parece ser que eso es demasiado) y que las opciones y las alternativas no son demasiadas. En cambio, en la clínica privada, no nos lo han pintado de un modo tan fatalista. Rubio y yo estamos muy perdidos. No sabemos qué hacer, a quién creer, de quién fiarnos, en quién confiar. En unos días me haré un segundo análisis hormonal para volver a echarle un ojo a la FSH, la LH, el Estradiol y la Progesterona. Y una vez tengamos los resultados, decidiremos qué hacer.

Rubio quiere luchar. Quiere tirar hacia adelante. No quiere detenerse, no ahora que estamos en mitad del camino. Pero a mí me asaltan muchas dudas. Si mi reserva ovárica es mala, ¿qué opciones me quedan? Una IA queda totalmente descartada y probablemente una FIV también. He leído que muchas de las mujeres a las que se le ha diagnosticado una FSH elevada han tenido que recurrir a la ovodonación. No quiero adelantarme a los hechos, no quiero ponerme en lo peor, pero a veces es lo mejor para que la caída sea menos dolorosa. De todas formas, si la ovodonación fuese nuestra única opción, nos iríamos de cabeza a ella.

No necesito un clon de mí, sólo quiero ser mamá, quiero sentir a Canica dentro de mí. No me importa que genéticamente no se parezca a mí, eso es lo menos importante.

Rubio no quiere que yo piense en esas cosas. Él no es tan tremendista y fatalista como yo. Él quiere pensar que algo bueno nos está esperando a la vuelta de la esquina. Él quiere creer que el destino nos deparará un final feliz. Si no podemos ir a IA, la FIV será nuestro próximo destino.

Ay, Rubio, cuánto me duele no poder cumplir tu sueño. Cuánto me duele no poder hacerte padre. Veo la tristeza en tus ojos y tu dolor me desgarra por dentro y duele como mil demonios. Eres una persona increíble, la persona más increíble que he conocido jamás y serás un padrazo, estoy segura. Canica estará orgulloso del papá genial que tendrá, el que hará posible que nuestro sueño se cumpla, el que no se rinde jamás, el que tira de mí y de él con todas sus fuerzas.

Estos días son difíciles y lo seguirán siendo hasta que los resultados no lleguen a mis manos. Y cuando así sea, resolveremos todas nuestras dudas.

Después de este largo camino, después de las lágrimas y los malos momentos, cuando te tenga entre mis brazos, mi hermoso bebé, imagina cuánto te querré.    

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QUE SEA POSIBLE

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No necesito que sea fácil, sólo que sea posible.

¿Cuántas veces habéis tenido ese tipo de pensamientos? Muchas, ¿verdad? Incluso más de las que os gustaría. Eso mismo se me pasó por la cabeza esta mañana mientras salía de mi consulta de Fertilidad. No estoy pidiendo que sea un camino de rosas, fácil y edulcorado; tan sólo deseo que todo valga la pena. Que este sueño sea posible y no sólo eso, un sueño. Un deseo en la mente de Rubio y mía, una idea que apenas rozamos con los dedos.

¿Cuántas veces habéis sentido que alguien/algo ha decidido elegir por vosotras? ¿Cuántas veces habéis pensado que alguien/algo os ha arrebatado una parte de vuestra propia naturaleza? Un ente cósmico o sobrenatural que nos ha señalado con el dedo y ha decidido que para nosotras no será fácil, que convertirnos en mamás sin dificultades será algo desconocido para nosotras.

Nadie debería sufrir por no poder ser madre. Nadie.

Todas deberíamos poder vivir esa experiencia. Sentir una pequeña vida crecer en nuestro interior, ver cómo nuestra barriga comienza a taparnos los pies, ilusionarnos con cada prenda de ropita que escojamos para nuestro bebé. A mí me gustaría vivir todo eso. Pero al parecer, el destino/karma, llamémoslo como queráis, ha decidido que mi camino es más largo, y también más agotador.

A veces he pensado que he tenido que hacer algo horrible en otra vida para que lo esté pagando en ésta. ¿Por qué se me niega un sentimiento innato en la mujer, un deseo inexplicable de crear vida a través de mi cuerpo? Y cuando te das cuenta de que tus deseos no serán algo inmediato sino todo lo contrario, es cuando empiezas a observar con otros ojos lo que ocurre a tu alrededor. Fulanita se ha quedado en el primer mes de búsqueda y te lo cuenta como si fuera el mayor logro de su vida. Menganita ya va por el segundo cuando Hermano Mayor todavía utiliza su cochecito para sacarlo a pasear. Periquita la de los Palotes se quedó sin proponérselo, de hecho, no entraba en sus planes.

Y, entonces, empiezas a pensar que algo pasa contigo. Porque por mucho que lo intentas, por mucho que lo deseas, por mucho que te mueres por ser mamá, no lo consigues. Se te ha negado ese derecho. Al menos, el derecho de conseguirlo despreocupadamente. Y empieza tu andadura en las consultas del hospital, haciéndote pruebas y más pruebas, buscas información en Internet, te conviertes en una experta en el tema, descubres palabras y términos que ni sabías que existían. Y si tienes suerte como yo, conocerás a mujeres increíbles que pasan por tu misma situación. En mi caso, gracias a un foro de Internet, he tenido el privilegio de emprender mi viaje en la infertilidad de la mano de auténticas luchadoras, auténticas desconocidas que en muy poco tiempo se han convertido en una parte fundamental de mi vida. Desconozco sus verdaderos nombres, todas nos escondemos bajo niks que nos camuflan, pero conozco sus historias personales y sufro y río con ellas como si fueran mis más íntimas amigas. Ellas han aportado serenidad a mi vida y, sobre todo, mucha experiencia. Soy la yogurina del grupo y todas me tratan como si fuera su hermana pequeña. Siempre tienen buenas palabras para mí. Se preocupan y me apoyan tan ciegamente y con tanta intensidad que no puedo dejar de sentirme afortunada por haberlas encontrado.

La infertilidad te quita muchas cosas, pero consigues otras distintas y más valiosas. Amigas cibernéticas en la distancia que se convierten en piezas básicas de tu día y día. Fortaleza, para afrontar los acontecimientos y los hechos inesperados en esta búsqueda. Valor, para soportarlo todo con una sonrisa en la cara. Agradecimiento, algo que no te cansarás de obtener a lo largo de todo este camino. Agradecimiento por tener una familia que te apoya, un marido increíble que hará lo imposible por hacerte feliz, amigas que de verdad te comprenden.

No todo es blanco o negro, todo depende del matiz.

Esta mañana, después de salir de mi consulta en Fertilidad un tanto desanimadilla, fui a visitar a una amiga que acaba de dar a luz. De todos los temas que ella podría haber sacado para hablar, el que yo todavía no sea madre no era el más adecuado en aquellos momentos. “Con lo que a ti te gustan los niños, no entiendo por qué todavía no te animas. Mírame a mí, estoy que no me lo creo”.

¿Y qué haces en ese momento? Sonríes, mientes y cambias de tema. No todas mis amigas saben lo de mi búsqueda, eso es algo que sólo se merecen saber las más íntimas, las que nunca me juzgan, las que siempre apoyan. A amigas como ésta que no tienen ni idea de nada hay que ponerles buena cara, darles una excusa más o menos convincente y cambiar de tema rápidamente, no vaya a ser que quiera que le explique por qué todavía no es el momento para tener bebés!

Lo dicho: No necesito que sea fácil, sólo que sea posible. Sé que en algún lugar me estás esperando, mi pequeña Canica, y cuando nos conozcamos al fin, imagina cuánto te querré.

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