Archivo de la etiqueta: negativo

SOBREVIVIENDO AL NEGATIVO

Llevo varios días ausente (tanto en el blog como en el Twitter, y también en general en mi día a día) y en parte es debido a que se me ha atragantado este negativo y no consigo hacer desaparecer de mi mente los malos pensamientos o el miedo atroz a que todo se vuelva a repetir.

Cuando viví las dos IA negativas lo pasé mal pero conseguí recuperarme en seguida. Me decía: “Venga Elora, arriba, que con la FIV hay muchas más posibilidades”. Y supongo que me lo creí tanto que cuando me llamaron de la clínica para decirme que no tenían buenas noticias me derrumbé tanto y me caí tan abajo que todavía no he conseguido salir a flote del todo. El negativo de una FIV duele mucho. Muchísimo. Quien haya pasado por uno sabe de lo que hablo. Yo me pasaba el día dándole calorcito a mi embrioncito, hablándole y acariciándome la tripa para que supiera que estoy aquí, que su mami estaría cuidándolo para que se sintiese a gusto y se quedase conmigo. Por las noches, Rubio me besaba la barriga y se dormía hablándome de lo bonito que sería cuando estuviese con nosotros.

El día de la transferencia (que para mí seguirá siendo un momento precioso de mi vida), cuando me llevaron de vuelta a la habitación, Rubio se inclinó sobre mi barriga, la besó con mucha dulzura y susurró: “Por favor, quédate con nosotros”. Por mala suerte, no ha sido así y aunque sé que él hace todo lo posible por animarme, yo no consigo verle el lado bueno a las cosas (al menos, por el momento). He guardado la foto que nos dieron en la clínica de Canica en el cajón de mi mesita de noche y me duele horrores mirarla porque pienso en lo que podría haber sido y no fue. Puede parecer una tontería (y probablemente lo es), pero siento que he perdido una parte que podría haber sido mía, que le he fallado, que no he conseguido que se quedara conmigo…

Y así paso los días, sintiéndome rara y sin reconocerme a mí misma. Yo no soy así. Detesto la tristeza y no suelo caracterizarme por ser una persona horriblemente negativa. Pero esta vez no consigo ver el vaso medio lleno, no veo salir el arcoiris. Ni siquiera comprendo qué es lo que me pasa, pero este negativo me ha calado tan hondo que no logro volver a ser yo. Me está costando un poquitín volver a encontrarme.

A veces tengo ganas de llorar sin motivo aparente y otras veces me encuentro sin ganas de nada, solo me apetece quedarme en casa y leer un libro, y nada más. Y por si no fuera suficiente, el miedo me está matando. Bizcochito y Cacahuete están esperándome y yo me muero de miedo de que se vuelva a repetir lo mismo. Y empiezo a pensar… ¿y si no soy tan afortunada como para conseguirlo esta vez? ¿Y si no se quedan conmigo? ¿Y si tenemos que volver a empezar desde el principio otra vez? ¿Y si…?

Al momento rechazo estas ideas, porque no quiero envenenarme de negatividad cuando mi propia naturaleza es de tirar hacia adelante e intentar solucionar todos los problemas que vayan apareciendo.

Solo quería que supiérais que estoy bien, pero que me está costando un poquitín salir a flote. Saldré, estoy segura de ello, pero puede que esta vez me cueste un poco más de lo habitual. Quiero estar a tope para la segunda transferencia porque mis dos soles brillantes no se merecen que mi estado de ánimo no sea el adecuado para recibirlos. Estoy segura de que a medida que vayan pasando los días y el momento mágico se acerque, volveré a recuperar la ilusión que tuve con Canica y todo volverá a ser como antes.

Sigo con la píldora, todavía quedan muchos días para que aparezca la Señora de Rojo de nuevo (finales de febrero – principios de marzo) y supongo que será entonces cuando tendré que comenzar con la famosa Meriestra. Sigo dándole vueltas al tema de la endometriosis, me tiene bastante asustada, la verdad, así que en mi próxima consulta les expondré todas mis dudas y espero que consigan despejarlas para no darle más vueltas al tema.

Abrazotes gigantescos para todas por preocuparos por mí y siempre estar ahí para cargarme de ánimos 🙂

¡Besotes!

36 comentarios

Archivado bajo Cosas de la infertilidad, Mi FIV/ICSI

A LA TERCERA NO VA LA VENCIDA

Cuando empecé la primera IA sabía que este camino no sería fácil, pero en el fondo de mi ser sabía que en algún momento lo conseguiría y se cumpliría nuestro sueño. Quizás ahora veo las cosas desde otra perspectiva. Ayer me dieron el resultado de mi beta: negativa, por supuesto. Canica no se ha quedado conmigo y probablemente se fue enseguida, mientras yo le hablaba y le daba calorcito para que se sintiese a gusto en mi interior.

No he vivido muchos momentos difíciles en mi vida, pero ayer fue el peor día de mi vida. Me descontrolé, no conseguí aplacar mis sentimientos y lloré sin parar durante todo el día, hasta el punto de que se me despertó un dolor de cabeza horrible que me mantuvo medio adormilada hasta la noche, momento en el que me metí en la cama e intenté olvidarme de todo por mi bien.

Me siento defectuosa, como si tuviese una tara, una persona incompleta y mal acabada por la naturaleza. En días como ayer se me olvida que a pesar de la infertilidad se puede ser madre. Se me olvida que los sueños se cumplen, que las batallas se ganan, que las lágrimas desaparecen. Porque ahora tengo miedo, miedo de otro negativo, de no saber afrontarlo, de no saber qué hacer después, de no poder ser madre. Tengo verdadero pánico de que mi sueño nunca se cumpla. Esa frasecita se repite continuamente en mi cabeza: “Elora, quizás nunca lo consigas”.

Me siento perdida y terriblemente asustada, a la deriva, sin saber muy bien qué hacer. La ilusión se ha reducido, la esperanza permanece escondida en un cajón. No hay palabras que me animen, no hay consuelo para tanto dolor. Ilusa de mí que pensé que esta vez podría ser la buena, que tal vez nuestra historia por fin tuviese un final feliz. ¡Ingenua! Quizás confié demasiado en las palabras del médico que me aconsejó solo poner un embrión porque debido a mi edad tenía muchas posibilidades de conseguirlo. Sí, tenía posibilidades, pero no sirvieron para nada. Casi preferiría que no me dijese ese tipo de cosas, me hice muchas esperanzas que se han volatilizado haciéndome mucho daño, haciéndonos mucho daño.

Ayer por primera vez vi derrotado a Rubio, dolido y agotado de que las cosas nos salgan del revés. Y ver el dolor y el sufrimiento reflejado en sus ojos ha sido la peor parte de este negativo. Me siento como si le fallara, como si no pudiese darle aquello que tanto anhela, me siento inútil y también cansada. Necesito recuperar mi vida, volver a repartir currículums, encontrar un trabajo y volver a ser yo. No seguiré teniendo mi vida en stand by por culpa de los tratamientos, las consultas, los pinchazos… Volveré a mis clases de Zumba (que tanto he echado de menos) y recuperaré mis caminatas diarias con los perros que tanta falta me hacían.

Este jueves regreso a la clínica para una consulta rutinaria después de la FIV negativa. Tengo muchas dudas que plantearles, así que anotaré todo en una hoja de papel para que nada se me quede atrás. La doctora que me llamó ayer para darme la mala noticia me aconsejó transferir los dos embrioncitos congelados que quedan juntos, que es lo mejor. Me dejó un poco tocada porque me aseguró que los embriones son buenos pero que sinceramente debido a mi edad habían esperado sacar muchos más óvulos de los que obtuvimos, y que no había sido así. En fin, si así quería dejarme más tranquila no lo ha conseguido.

Ahora solo nos quedan esos dos chiquitines y, aunque tengo aún esperanzas, no quiero ilusionarme demasiado. Bonito y NoTanBonito (o Bizcochito y Cacahuete, como he decidido renombrarlos) son todo lo que tengo y quiero creer que tal vez ellos sí quieran quedarse conmigo. Canica no lo consiguió, confío en que Bizcochito y Cacahuete sean más fuertes y multiplicando su fuerza sean capaces de agarrarse a mí.

A veces me pregunto si habré hecho algo mal. Quizás no haya descansado demasiado, quizás no haya hecho suficiente reposo, quizás mis caminatas no hayan sido las adecuadas, quizás haya hecho una vida demasiado normal, no lo sé. Y nunca lo sabré. Y casi prefiero no darle demasiadas vueltas al tema porque estoy deseando poder cerrar este capítulo de mi vida.

Desde aquí me gustaría dar las gracias a mi querida #infertilpandy por su apoyo incondicional, por su preocupación constante, por sus palabras de ánimo, por su cariño y por acompañarme en todo momento. No sé qué haría sin vosotras, os habéis convertido en una parte muy importante de mi vida y todo esto habría sido una verdadera mierda sin vosotras. Gracias y mil veces gracias! Os quiero!

Al puñetero destino que se ha atrevido a escribir mi historia, decirle que se le olvidó el final feliz. Esta vez todo había ido como la seda: la medicación no me causaba molestias, los pinchazos no me dolían, Rubio cogió vacaciones y vivimos la betaespera juntos (algo que nunca había ocurrido) e incluso fuimos juntos a la clínica para la beta. Todo muy bonito, de color de rosa. En dos días sería mi cumpleaños y si la beta resultase positiva sería el mejor regalo de todos. Quizás todo fluyese demasiado bien y al final nos tocó bajarnos de la nube. Señor destino, por favor, olvídese de mí durante un tiempo, que ya estoy un poquito hasta las narices!

En unos días espero encontrarme mejor y con ganas de continuar, pero mientras no sea así estaré tranquila en mi casa, acompañada por mis peludetes, que no me han dejado sola desde ayer cuando me dieron la mala noticia. ¿Será que se dan cuenta de las cosas malas? No lo sé, pero mientras escribo esta entrada tengo a Grandullón Amoroso pegado a mí, mirándome de reojo de vez en cuando, persiguiéndome a donde quiera que vaya. 37 kilos de puro amor incondicional que me alegra la mañana.

Y esto es todo! Espero poder escribiros más positiva con el transcurso de los días. Besazos y gracias por leerme!

dd6a4187cef0863f6bb500d43cb234ed

44 comentarios

Archivado bajo Mi FIV/ICSI

DÍAS 10, 11, 12, 13, 14 Y 15 DE LA BETAESPERA

Para mí, la espera se ha acabado. El resultado no es, evidentemente, el que yo deseaba. A pleno día 12 post IA comencé a manchar marroncito, lo que provocó que se me saltasen todas las alarmas. “Puede que sea sangrado de implantación”, pensé. Pero rechacé la idea casi al instante. “Vamos, Elora, deja de engañarte a ti misma. Estas cosas no te pasan a ti, lo tuyo siempre acaba mal”. 

Y así fue. Un día más tarde, en el día 13 post IA, me vino la regla. Y todo se acabó. La ilusión desapareció y los sueños fueron arrojados a la basura. Otra vez. Este segundo negativo me ha dolido muchísimo más que el primero. Tanto, que no he sido capaz de derramar ni una sola lágrima. Ni una. Se me ha quedado el dolor dentro, estancado, atrapado, quedándose conmigo hasta que decida marcharse. Soy una persona muy emotiva y sensiblona, me cuesta horrores contener mis sentimientos y sólo llorando consigo soltar todo lo que llevo dentro, toda la impotencia, el dolor y la frustración se van evaporando con cada lágrima derramada.

Pero esta vez no he sido capaz de hacerlo. No he llorado, el cuerpo no me lo pedía. Y eso es lo que verdaderamente me aterra, que ese dolor se haya quedado instalado dentro de mi cuerpo hasta que él decida que ha llegado el momento de marcharse. Y no sé cuánto tiempo tardará en desaparecer.

Ahora que había conseguido remendar los pedacitos rotos de mi corazón después del primer negativo, siento que tengo que volver a empezar y que esta vez no será tan fácil.

Mañana tengo consulta en la clínica y les plantearé muchas dudas que tengo ahora mismo en mi cabeza. Por supuesto, una tercera IA queda descartada. No quiero sufrir más a cambio de un porcentaje de éxito tan pequeño. Mis ilusiones son mucho más grandes como para malgastarlas y pisotearlas en más intentos como éste. Tanto Rubio como yo preferimos pasarnos a FIV, tal vez así alcancemos nuestro sueño.

Y esto es todo. Hoy no tengo fuerzas para más. Gracias a todas las que me habéis acompañado en esta betaespera, me habéis hecho sentir que no estoy sola y que nunca lo estaré. Gracias infinitas!

24 comentarios

Archivado bajo Inseminación Artificial

NEGATIVO

No hay mucho más que decir. Esta mañana acudí a la clínica para realizarme la analítica y, unas horas después, me llamaron para darme el resultado. “No tenemos buenas noticias”. En el fondo de mi ser, lo sabía. Lo sabía en el fondo de mi estómago y en el nudo de mi garganta. Lo sabía de la cabeza a los pies, lo sabía en el dolor de mi pecho vacío.

Ha sido un mazazo de los gordos y, aunque conseguí que no se me notase mientras conversaba con la doctora, en cuanto colgué el teléfono no pude evitar ponerme a llorar. Cuando me llamó Rubio para saber el resultado, tardé un buen rato en contestar la llamada porque ni tan siquiera era capaz de hablar. Me esperaba un negativo, pero escucharlo de la boca de la doctora consiguió desmoralizarme por completo.

¿Cuántas veces se puede destrozar un corazón y esperar de él que se recomponga de inmediato?

Este negativo ha sido diferente. Me ha dolido en el alma, me ha hecho mucho daño. El día de la beta puede ser el mejor día de tu vida o, por el contrario, el día en el que te lleves un mazazo de los grandes. En mi caso, ha sido la segunda opción. No voy a mentir, me siento como una auténtica mierda y hoy no puedo sacar nada bueno de esto. Mañana será otro día.

Porque el tiempo pasa incluso aunque parezca imposible y en unos cuantos días me encontraré mejor. El tiempo pasa incluso a pesar de que cada momento del día te recuerde que tu sueño todavía está muy lejano, que apenas has llegado a rozarlo con los dedos. Pero pasar, pasa.

Ahora sólo tengo que suspender la medicación, dejar de ponerme Utrogestan y esperar a que la regla haga su aparición para ir a consulta. Empezaremos nuestra segunda IA este mismo ciclo si no aparece ningún problema.

Desde aquí me gustaría agradecer a mi querida #infertilpandy su cariño y preocupación por mí en este día tan horroroso. Sois grandes, chicas, sois muy grandes!! Mil gracias por todo!

6 comentarios

Archivado bajo Inseminación Artificial