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FIV – ICSI: CADA VEZ MÁS CERCA

El pasado martes 11 de noviembre Rubio y yo acudimos a la clínica para una nueva consulta. Yo estaba muy entusiasmada, principalmente por dos razones. La primera: estaba deseando que mi gine interpretase los resultados de mis analíticas y nos hablase muy ampliamente de la FIV, y la segunda (y no por ello menos importante): me acompañaría mi Rubio, algo que no suele ocurrir debido a su horario laboral y su presencia siempre me resulta reconfortante.

Entramos en la consulta, la gine nos preguntó que qué tal nos había ido estos meses de descanso, hablamos un poco y a continuación me pidió las analíticas para echarles un vistazo. Efectivamente, mi FSH había bajado considerablemente (os recuerdo que antes se encontraba en 8.6 y descendió en picado hasta los 5.51) pero mi nivel de estradiol está un pelín alto, de modo que el misterio ha quedado totalmente resuelto. Además, me ha exigido pedido que no le dé mayor importancia a mi nivel de insulina y glucosa. Me ha dicho que si ella lo considerase necesario, me recetaría medicación para combatir los problemas que ocasionan la resistencia a la insulina y una posible diabetes, pero que éste no es el caso. Sí, debo cuidarme mucho, hacer ejercicio (mínimo 20 ó 30 minutos al día) al menos cuatro o cinco veces a la semana y llevar una buena alimentación basada en un bajo Índice Glucémico (ejem, ejem…. esto será lo más difícil de cumplir!). Ninguna de las nuevas indicaciones me ha cogido por sorpresa porque son básicas cuando tienes SOP, así que será cuestión de seguir haciéndolas mejor de lo que lo he hecho hasta ahora (de todas formas, ya he adelgazado 6 kilitos desde que he empezado a cuidarme, que no está nada mal, ¿eh?).

Después, la gine me hizo pasar a otra habitación donde me realizó una ecografía para comprobar el estado de mis ovarios y ambas nos llevamos una gran sorpresa al comprobar que en mi ovario derecho crecía bien gordote un foliculín que apuntaba maneras para ovular por sí solito (aquí prácticamente le hago la ola al monitor que tenía delante). Para mí, este hecho tan simple y natural supone toda una victoria personal porque debido al SOP mis ciclos son irremediablemente irregulares y anovulatorios en la gran mayoría de los casos; así que saber que probablemente mi cuerpo ovule por sí solo en esta ocasión me llena de satisfacción y me impulsa a continuar con mi rutina diaria de ejercicio (que no siempre apetece, qué queréis que os diga!). La gine me aconsejó realizarme test de ovulación desde el viernes en adelante para comprobar que hubiese una ovulación y si eso no ocurriría empezar con progesterona a partir del lunes. Y así lo he hecho, y aunque es verdad que la segunda línea se marca mucho más con el paso de los días, todavía no es un positivo claro, de modo que le daré unos días más y si todavía no estoy convencida del resultado comenzaré con la progesterona como ya he hecho otras veces.

Cuando regresamos a la otra habitación con Rubio, comenzó a detallarnos el proceso de una FIV, nos explicó la diferencia entre la FIV tradicional y la ICSI y nos comunicó que ésta última sería la adecuada para nosotros después de haber pasado por dos IAs negativas. Estuvimos de acuerdo con su argumentación, agradecimos la información tan detallada y tan bien explicada (esto último me parece muy importante) y me hizo entrega de una nueva solicitud para una nueva tanda de analíticas (de las básicas, las típicas que pide el médico de cabecera para comprobar la coagulación y esas cosas) y también un electrocardiograma. Son como motivo del pre – operatorio, supongo que querrán asegurarse de que todo está bien antes de sedarte en el quirófano, así que mañana mismo iré a mi centro de salud y dejaré todo listo.

También me gustaría contaros que Rubio y yo nos hemos hecho el cariotipo y en un plazo de cuatro a cinco semanas tendremos los resultados. Sí,  cuatro o cinco semanas!!! Yo también me quedé ojiplática perdida cuando me dijeron que tardarían un mes o más en llamarnos para hacernos entrega de los resultados. ¿Pero es que esta gente no tiene consideración hacia nosotros o qué? El mundo de la infertilidad consiste, básicamente, en saber esperar y ser paciente. Y, creedme, no es nada fácil para una impaciente sin remedio como yo! Pero esto es lo que hay, ¿verdad? Toca esperar un poquito más!

Estos meses de descanso desde la segunda IA negativa me han venido realmente bien. He conseguido cargar pilas (aunque tengo mis momentos mejores y peores, no lo puedo evitar) y he recobrado la ilusión en un nuevo tratamiento que, con suerte, me permitirá ser madre al fin. La ilusión no es la misma con la que empecé esta búsqueda, pero se parece bastante. Y mientras exista ilusión, cualquier nuevo intento será bienvenido.

La idea es que con mi regla de finales de noviembre empezaríamos la FIV – ICSI, aunque eso es algo que todavía no hemos decidido del todo porque Rubio y yo preferimos esperar a los resultados del cariotipo para asegurarnos de que no existen problemas mayores. Si así lo hiciéramos, empezaríamos con mi regla de diciembre, y qué queréis que os diga, hoy en día no me parece que tengamos que esperar tanto. Creo que me estoy curando de mi impaciencia, un punto a mi favor!!

Y esto es todo por hoy. Espero que las analíticas de mañana sean las últimas en mucho tiempo y que muy pronto pueda decir que la FIV es una realidad en nuestra vida. Mientras, aquí estoy, esperando y recobrando la ilusión con cada nuevo avance.

¡Besos gordotes para todas!

P.D.1: Siento que el post me haya quedado tan extenso, pero tenía mucho que contaros, tenéis que comprenderme 🙂

P.D.2: He decidido cambiar el diseño del blog porque, sinceramente, el antiguo me traía malos recuerdos. Este blog ha vivido desde marzo de 2014 dos IAs negativas, malos momentos y muchas dudas y falta de ilusión. Espero que el cambio de diseño sea para mejor y a partir de ahora sólo haya cosas bonitas que celebrar.

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LOS RESULTADOS DE LAS ANALÍTICAS

¡Hola guapuras!

Hoy vengo a contaros que hace unos días recogí, por fin, los resultados de mis analíticas. Llevaba varios días esperándolos y, aunque no son increíblemente importantes, la verdad es que sentía curiosidad por conocerlos. Os pondré al día: en la clínica mi doctora me pidió algunas cosillas antes de empezar la FIV para conocer cómo estaban funcionando mis hormonas alocadas, así que me preparó un informe solicitándome la valoración de la FSH, LH, TSH, prolactina, progesterona y estradiol. Además, decidió incluir el índice de Glucemia e Insulina (algo que nunca me habían pedido antes) para descartar problemas relacionados con mi SOP.

Ahora que ya tengo los resultados en mi poder, me he dedicado a cotillearlos un poco antes de entregárselos a mi doctora. Los niveles de Glucemia e Insulina no los entiendo demasiado (por no decir absolutamente nada), pero lo que me ha sorprendido ha sido el valor de mi FSH, que se ha reducido a 5.51 cuando a principios de año estaba en 8.6. Además, me ha subido un pelín la TSH (hormona estimulante de la tiroides): antes la tenía en 2.4 y ahora en 2.87; no es mucho, pero tampoco me agrada que haya superado los 2.5 que se recomienda para quedarte embarazada.

En cuanto a la Glucemia e Insulina, decidí preguntarles a un grupo experto en Síndrome del Ovario Poliquístico para que me ayudasen a resolver mis dudas. Son unas chicas majísimas que sufren mi misma enfermedad y que siempre están dispuestas a echar una mano y ayudar. Lo que me ha dicho una de ellas es que con mis resultados tengo un claro síntoma de resistencia a la insulina y todas las papeletas para sufrir diabetes. Y como, además, tengo un pequeño sobrepeso, tengo muchísimo miedo de que el porcentaje de éxito de la FIV disminuya debido a todos estos factores.

No quiero pensarlo mucho porque tengo el defecto de darle muchas vueltas a las cosas y eso es justo lo que quiero evitar. La próxima semana iré a consulta y le expondré a la doctora todas mis dudas. No quiero empezar la FIV hasta que sienta que he hecho todo lo posible por empezar en las mejores condiciones. Además, Rubio y yo hemos pensado en hacernos la prueba del cariotipo para evitarnos sorpresas innecesarias. Hemos pensado que, ya que nos vamos a gastar un pastizal en la FIV, por lo menos asegurarnos de que todo está bien antes de comenzar. La verdad es que yo me quedaría mucho más tranquila sabiendo que no tenemos problemas genéticos y que nuestro ADN no contiene ninguna anomalía.

En la clínica no nos la han pedido, nos la haremos por nuestra cuenta, pero creo que vale la pena. Total, un gasto más encima de todo esto creo que ya no se nota, ¿verdad? Vosotras qué pensáis, ¿creéis que es una prueba innecesaria?

Y esto es todo por hoy. Ahora mismo nos encontramos en “MOMENTO PRUEBAS A TOPE” antes de la FIV, intentando resolver nuestras dudas lo mejor posible. Prometo informaros de todo lo que me cuenten en mi próxima consulta.

Un beso gigantesco a todas las que me leéis y feliz viernes!!!

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NUEVA VISITA A LA CLÍNICA

Cuando me desperté, subí la persiana con pereza y abrí la ventana para disfrutar del magnífico día con el que nos había obsequiado el calor agradable y los rayos brillantes del sol. ¡Resultaba increíble levantarse con un tiempo tan fantástico! Aquí, en el Reino de las Lluvias Perpetuas, cualquier rayito de sol siempre es bienvenido y lo disfrutamos al máximo porque nunca sabemos cuándo lo volveremos a ver. Que en pleno mes de mayo podamos ponernos sandalias, pantalones cortos o camisetas de manga corta es todo un milagro para nosotros!

Saqué a pasear como cada mañana a Grandullón Amoroso, Saltarín Inquieto y Muñequita Linda, desayuné, me vestí y me dirigí a coger el tren que me llevaría a la clínica de reproducción asistida, que se encuentra a casi treinta kilómetros de mi ciudad. Esta vez Rubio no pudo acompañarme. Tal y como están las cosas, pedir horas o faltar al trabajo es lo último que deseamos. Así que me puse los cascos, seleccioné varias de mis canciones favoritas para amenizar el trayecto y el tren comenzó a moverse con pasmosa lentitud. Yo llevaba en mi poder el resultado de mis analíticas hormonales, las analíticas de Rubio y el sobre de la clínica de radiología con todo lo relacionado acerca de mi histerosalpingografía dentro. He de confesaros que el viaje de ida se me hizo eterno. Toda clase de pensamientos negativos pululaban por mi cabeza, atormentándome en camino.

Cuando llegué a la clínica, las recepcionistas me recibieron con una cálida sonrisa y me hicieron pasar a la sala de espera. Media hora después, pronunciaron mi nombre y me indicaron la consulta en la que se encontraba mi doctor. Le entregué el sobre que me habían dado en la clínica de radiología, lo abrió sin mucha prisa y observó las radiografías con atención.

¿Le dolió la prueba?-me preguntó.

No, nada-le aseguré yo.

Fantástico. Todo está bien, no tiene de qué preocuparse.

El informe que habían hecho en la clínica de radiología decía lo siguiente:

Se identifica una cavidad uterina de tamaño normal, y de bordes lisos, y sin evidencia de lesiones en cavidad. Se rellenan ambas trompas, que son de calibre normal, hasta su porción distal, con paso de contraste a peritoneo a través de las mismas demostrándose permeabilidad tubárica bilateral. Se evidencia una normal distribución del contraste en peritoneo, sin datos que sugieran patología adherencial. DIAGNÓSTICO: EXPLORACIÓN NORMAL. TROMPAS PERMEABLES.

Dios mío, nunca me había sentido tan alagada con unas palabras tan extrañas. Cavidad uterina de tamaño normal. Trompas permeables. Rubio podría susurrármelas al oído añadiendo un silbido de admiración mientras yo doy saltitos de alegría meneando unos pompones y todo sería tan normal. Mi gine echó un vistazo también a mis analíticas hormonales, y aunque habían mejorado un poco, me aseguró que aquello sólo volvía a recordarnos que mis hormonas están locas de remate y que el SOP haría acto de presencia en mi vida durante mucho tiempo. Aquello me desanimó un poco, pero me aseguró que no suponía ningún problema para empezar el tratamiento.

Me preguntó si queríamos empezar ya.

No me lo pensé dos veces y le dije que sí.

Me extendió la receta de la medicación y me dijo que llamase a la clínica en cuanto mi amiga la rojita hiciese su aparición. El doctor me explicó que debido a la calidad de mis ovarios y a mis quistes, el primer tratamiento sería como un método de tanteo para ver cómo responde mi cuerpo. Mis ovarios podrían hiperestimularse o, por el contrario, permanecer dormitos y cómodos ignorando la medicación, y en cualquier de los casos, el resultado no sería el esperado.

Cuando salí de la clínica, di un paseo por la ciudad, me fui de tiendas y más tarde me tomé un refresco con calma, pensando en todo lo que me había dicho el ginecólogo. Quiero pensar que todo saldrá bien en algún momento. Que algo muy bueno está esperándome a la vuelta de la esquina. Que me ha tocado luchar más para ser madre, pero probablemente por esa misma razón tendrá más valor para mí cuando lo consiga.

No sabes lo mucho que deseas algo hasta que no puedes tenerlo. 

Ya de vuelta en el tren, leí muy por encima la medicación que me había recetado. Fostipur 75. Ovitrelle. Progeffik. Tan sólo me sonaba el último porque ya lo había usado hacía años para provocar la regla cuando llevaba desaparecida varios meses. Y me entró el pánico. El miedo se apoderó de mí y me quedé totalmente bloqueada. Las cartas están echadas. Vamos allá, esto empieza, pensé. No tengo miedo del tratamiento en sí, mi pánico a las inyecciones queda en un segundo plano. Tengo miedo de lo que pueda pasar. O de lo que NO pueda pasar, más bien. Tengo miedo de que no funcione, de que la caída sea dolorosa y me cueste levantarme. Soy consciente de que estos tratamientos no son en absoluto llegar y besar el santo. Sé que el camino no es fácil y que siempre surgen obstáculos. Pero quiero que funcione. Ya sea a la primera, a la segunda o a la tercera, pero que funcione. Sólo pido eso. No quiero perder la esperanza, no quiero mandar todo a la mierda porque mi mente y mi cuerpo necesiten un respiro. Sólo quiero que esto salga bien. Que todo este camino haya valido la pena. Que mi Pequeña Canica sea fruto de la perseverancia, la lucha diaria y la esperanza más primitiva de todas.

Cuando llegué a casa, Rubio no tardó en llamarme. Le conté con pelos y señales todo lo que me habían dicho en la clínica de reproducción asistida (llamémosla La fábrica de sueños a partir de ahora) y sus palabras coincidieron con las mías: es el momento de empezar.

Así que aquí estamos, ilusionados y temerosos a partes iguales, deseando que nuestro sueño se haga realidad.

Canica, no puedes imaginarte cuánto nos has unido a papá y a mí. Siempre hemos tenido una relación increíble, pero gracias a ti y a tu búsqueda, somos invencibles. Estamos deseando conocerte, mi cielo.

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La primavera siempre ha sido mi estación favorita, es una época de explosión visual y alegría, ¿verdad?

He traído estas dos florecitas para dar color y buenas vibraciones a mi casa. 

¡Últimamente soy una ñoña sentimental!

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UNA TREGUA EN EL CAMINO

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Sonríe. Sonríe porque ningún problema tiene derecho a robarte la sonrisa. Y, si sonríes, parece que todo es más bonito a tu alrededor.

Cuando Rubio y yo descubrimos en primera persona el significado de la palabra Infertilidad, yo dejé de sonreír. Nada a mi alrededor parecía merecerse que yo sonriera, nada era suficiente para que yo me molestase en fingir un esbozo de sonrisa. Con el tiempo aprendí que mi tristeza no me ayudaría, que ella no me sacaría del pozo en el que me encontraba. Yo me encontraba allí abajo, en el fondo de aquel agujero oscuro y no conseguía ver la luz que me indicase la salida. Y cuando caes tan abajo, sólo puedes subir. Y yo subí. Salí de aquel agujero triste y amargado y sonreí.

“Estoy viva, ¡qué coño!”, pensé. No es el fin del mundo. Tengo un marido increíble, una familia genial que me apoya en cada una de mis decisiones y amigos de los de verdad (pocos), de esos que entran en mi casa y abren la nevera para zamparse cualquier cosa que les gusta. De esos amigos que se transforman en familia, que están en las buenas y en las malas, que soportan incansablemente mis continuas pajas mentales.

He de reconocer que hasta que llegué a esa conclusión, mis días eran un tormento. Sólo veía carritos de bebé y embarazadas por todas partes. Mis vecinas se preñaban con pasmosa facilidad, cada vez que me encontraba con una conocida por la calle me anunciaba su embarazo y algunas amigas fueron mamás. Y a mí se me encogía el corazón al ver que todas lo conseguían menos yo. “¿Por qué tiene que ser tan difícil para mí?”, me preguntaba entre lágrimas. “¿Qué tengo yo de diferente a las demás?” le preguntaba a Rubio cuando la tristeza más absoluta se imponía sobre mí.

Rubio nunca sabía qué contestar. Él se quedaba quieto junto a mí, me abrazaba con fuerza y me susurraba al oído: “Tranquila. Todo va a salir bien”. Yo no le creía y me enfadaba con él porque parecía que sólo yo lo estaba pasando mal, que por el único motivo de expresar mis sentimientos sufría más que él. Y Rubio soportaba mis rabietas y mis berrinches, abrazándome en silencio y dándome un beso tierno en la frente (es lo que tiene ser bajita y él un metro ochenta de pura dulzura convertida en hombre).

Lo he pasado mal y sé que todavía queda mucho camino que recorrer, pero hoy quiero sonreír. Qué leches, me lo merezco!

Esta mañana he recogido mis analíticas hormonales, esas a las que le tenía tanto miedo. En la anterior, mi FSH estaba bastante elevada, tanto que la ginecóloga de la S.S. me comentó que aquello no tenía muy buena pinta y que la IA quedaría probablemente descartada por no poder estimular mis ovarios con éxito. Como ya os comenté en anteriores entradas, la FSH es una hormona que juega un papel fundamental en la maduración de los folículos (cada folículo contiene a su vez un óvulo, que será liberado durante la ovulación). Los niveles de FSH indican el estado y el funcionamiento de los ovarios y si estos niveles están elevados corresponden a una insuficiencia ovárica, que es lo que me habían diagnosticado a mí en la última analítica hormonal que me hice. Y aquello me sentó como una jarra de agua fría. Mis óvulos eran de mala calidad y sabía que un embarazo de forma natural quedaba prácticamente descartado. Aunque aquello no fue lo que me preocupó especialmente; lo que más me inquietaba era pensar que tal vez no todos los tratamientos de reproducción asistida funcionarían en mí por esa elevación en los resultados.

Mi FSH se encontraba en 12.6 mUl/ml, cuando el límite en la fase folicular (antes de la ovulación) es de 10 mUl/ml. Desde aquellos resultados, me hablaron de insuficiencia ovárica, fallo ovárico precoz e incluso una posible menopausia precoz. Vamos, todo facilidades para quedarme embarazada (nótese la ironía).

Hace unas semanas, volví a repetírmelos para asegurarnos de que los resultados eran los correctos. Yo quería estar segura completamente de que ese era mi diagnóstico. Hoy fui a recogerlos y abrí el sobre con miedo. Extendí el papel y me preparé para lo peor, algo que suelo hacer muy a menudo para prepararme en caso de que el resultado no sea el esperado. Estaba mentalizada para encontrarme un resultado horroroso, incluso más elevado que la vez anterior.

Actualmente mi FSH se encuentra en 8.6. No me lo puedo creer. Ha bajado muchísimo en comparación con la vez anterior. Lo único que he hecho de diferente ha sido cuidarme más haciendo ejercicio diario y controlando mi alimentación. ¿Puede ser eso el causante de que los niveles hayan disminuído? Si es así, que sean bienvenidos a mi vida el deporte y la comida sana!!

Cuando Rubio entró por la puerta, le conté lo de los análisis y sonrió de oreja a oreja con esa sonrisa suya tan bonita y pura. Avanzó rápidamente hacia mí y me plantó un beso en los labios que casi me da vueltas el sentido, jajaja “Te lo dije, las cosas van a salir bien”, me dijo con convicción.

No sé qué es lo que nos deparará el futuro en el mundo de la Infertilidad pero hoy sólo me apetece sonreír.

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