Archivo mensual: junio 2015

17 SEMANAS: VIDA, CAMBIOS, SENTIMIENTOS.

Dicen que el tiempo vuela cuando eres feliz. Deben de estar en lo cierto, porque las últimas semanas han sido un visto y no visto. Veo mi barriga crecer y me parece increíble que dentro de mí revoloteen dos vidas. Dos vidas, dos personitas, dos chiquitines que se han convertido en las ilusiones de esta loca soñadora.

La barriga hace semanas que empezó a salir. Al principio se trataba de un tímido bulto bajo mi ropa. Yo sabía que estaba ahí, apreciaba los cambios que comenzaban a invadir mi cuerpo, pero para ojos ajenos no había nada que ver bajo mi camiseta. Ahora es casi imposible de disimular. Estos dos bichejos vienen pisando fuerte, haciéndose notar. Y a mí me encanta.

Es todo un orgullo lucir una barriguita infértil. Después de más de dos años y pico de lucha, después de Omifin, de pruebas, de incertidumbre, de dos IA negativas y una FIV con dos transferencias, por fin vivo un momento que no estaba segura de poder experimentar. Es una satisfacción, es la prueba más evidente de que la lucha ha merecido la pena.

A pesar de todo, los miedos siguen estando ahí, aunque ahora los espanto con tanta facilidad que apenas se atreven a aparecer. Me he sorprendido a mí misma curioseando en las secciones de bebé, hojeando carritos y, lo más increíble, atreviéndome a comprarles algo a mis pequeños luceritos. No ha sido gran cosa: dos mantitas bien gorditas para el invierno y unos conjuntos super graciosos de H&M, pero me ha hecho tanta ilusión comprarlos que cada día voy a echarles un vistazo al armario donde los he guardado y sigo sin creerme que esas cosas tan monas sean para mí.

Durante este tiempo de pruebas, muchas dudas, tratamientos y negativos, ha habido embarazos y bebés a mi alrededor a los que comprar un detallito cuando tocaba. Para mí fue duro elegir ropita de bebé que no sabía si algún día sería para mí. Hubo momentos difíciles y, aunque no quiero olvidarlos, sí es cierto que prefiero quedarme con lo bonito que es ahora mi mundo. Veo al Rubiales emocionado, a mis Super Papás cayéndoles la baba con cada avance del embarazo, a nuestros familiares felices por nosotros y a nuestros amigos demostrándome que estos luceritos no solo son especiales para nosotros, sino para ellos también.

Y a mí esos detalles me llenan de vida, una vida que me proporcionan estos dos bichejos en mi barriga.

El sexo de los bebés sigue siendo una incógnita. Se cruzan de piernas durante las ecografías, así que por ahora se mantiene el secreto. Si es que me han salido gamberretes, ya son de armas tomar… jejeje

Lo cierto es que nos da exactamente igual si son dos niñas, dos niños o niño y niña. Es un detalle que nos resulta totalmente indiferente, solo queremos que estén bien y sanitos, y con eso nos basta. Ahora, eso sí, nos os voy a negar que nos morimos de la curiosidad de saber lo que son, en especial por llamarles por su nombre (que lo estoy deseando).

Las horribles molestias que he estado sufriendo hasta hace unas pocas semanas han desaparecido casi por completo y por fin puedo disfrutar de la comida (o de casi toda, hay ciertas cosas que siguen oliéndome fatal), ya no tengo arcadas ni tampoco vómitos y apenas sufro las náuseas que tanto me han acompañado desde el principio del embarazo. En definitiva, vuelvo a tener apetito, aunque yo prefiero llamarlo gula porque hay días que podría tirarme las 24 horas del día comiendo.

Veo la inmensa felicidad en los ojos de mi abuela, que no deja de cuidarme y acariciarme la panza mientras les habla, y siento que toda la lucha ha merecido la pena. Ella ha vivido conmigo cada tratamiento, cada caída, interesándose por cada avance e intentando comprender (hay términos que se le escapan, como es normal) cada paso de los tratamientos y ahora la veo feliz, pletórica, desviviéndose por estos dos luceritos que cada día ocupan más espacio en mi barriga. La he visto entristecerse en cada uno de mis negativos, me ha dado fuerzas y siempre me ha animado a continuar y ahora, por fin, le brillan los ojos de alegría cada vez que me ve y corre a llevarse las manos a mi barriga, que acaricia con dulzura y cariño.

Así que, poco a poco, mi alma empieza a sanarse y vuelvo a ser yo, disfrutando de los pequeños detalles, ilusionándome con los cambios de mi cuerpo, imaginándome un futuro próximo cargado de cambios y rutinas.

Y creo que ni siquiera cien vidas me alcanzarían para haceros comprender lo fácil que ha sido quereros incluso antes de conoceros… 

A vosotras, mis luchadoras, no os rindáis. Como dice Mario Benedetti:

“No te rindas, por favor no cedas,
Aunque el frío queme,
Aunque el miedo muerda,
Aunque el sol se esconda,
Y se calle el viento,
Aún hay fuego en tu alma
Aún hay vida en tus sueños…”

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Ella se merece esto y más. Ayúdala.

Ocigueña

Hoy os escribo para hablar de alguien muy especial.

Os quiero hablar de Luisi. Las que seguís mi blog desde Twitter (#Infertilpandy), seguramente la conocéis.

Entonces sabréis que lo que diga de ella es poco.

Ella es especial por sí sola, es capaz de sacarte la sonrisa cuando solo tienes ganas de llorar y no ve nada negativo, solo saca lo positivo de las cosas.

Tenemos mucho en común, entre esas cosas es, que a las dos no nos falta un tornillo, si no la ferretería completa. Por eso me encanta.

En mi último tratamiento, íbamos las dos a la par, hicimos la betaespera juntas y como siempre ella me sacaba a flote en los momentos que más lo necesitaba. Nos ilusionábamos juntas hablando de Copito y Cigoñino.

Yo no lo conseguí, pero ella sí y su felicidad fue mía también. Mi negativo dolió menos, sabiendo que ella si…

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ENCONTRANDO LA PAZ

Mañana cumplo 15 semanas. Quince semanas de miedos, de inseguridades, de esperanza, de ilusión, de amor desmedido y, sobre todo, de un instinto de protección hacia mis luceritos que no había experimentado jamás.

Me he dado cuenta de que, poco a poco, he ido recuperando la personalidad que me habían arrebatado los tratamientos y la infertilidad. No me malinterpretéis, siempre seré infértil y jamás olvidaré el camino que he recorrido para llegar hasta aquí, pero desde que estos dos chiquitines están dentro de mí me ha embargado una paz que hacía mucho tiempo que no sentía.

Los embarazos ajenos ya no tienen ese efecto tan devastador en mí, ni tampoco ver barriguitas y bebés preciosos por todas partes. Vuelvo a sonreír, vuelvo a recuperar mi antiguo yo, vuelvo a bromear y estoy deseando hacer planes a todas horas con mis amigas ahora que el reposo absoluto ha desaparecido de mi vida. Hacía mucho tiempo que no me sentía tan bien. Me había acostumbrado tanto a estar triste que ya no recordaba lo bien que se siente una consigo misma cuando está en paz con todo lo que la rodea.

Y, con mucha cautela, me estoy permitiendo disfrutar.

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Regalitos super cucos de amigas increíbles y mi Rubio encantador

Después de los sangrados y la recomendación del reposo absoluto, no pude salir de casa durante poco más de 5 semanas. Mis mejores amigas nunca me dejaron sola, me visitaban todas las semanas y me hacían reír con sus anécdotas de trabajo y cosas así, hacían cualquier cosa por verme sonreír. Cuando cumplí 10 semanas, me regalaron este álbum de recuerdos tan mono (bendito Mr Wonderful!). Me pareció realmente bonito, hojeé las páginas pero no me atreví a escribir nada en él. No podía, me daba auténtico pavor ilusionarme con algo así y, aunque se lo agradecí mucho, lo guardé en un cajón hasta que fuese capaz de decorarlo con ecografías y demás recuerdos.

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Es un álbum realmente precioso repleto de frases molonas

Ahora, por fin, creo que ha llegado el momento de animarme a completarlo muy poco a poco. Los miedos e inseguridades siguen ahí, pero os prometo que lo hacen en proporciones realmente pequeñas.

Rubio, que es una persona mucho más positiva que yo, siempre ve el vaso medio lleno y una mañana me obsequió con esta monada:

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Mi Solete y mi Lunita, ¿verdad que son preciosos?

Toca hacerse a la idea de que en unos meses dos pequeñajos llenarán nuestro mundo de alegría y amor incondicional y se animó a comprar dos chupetitos, los que más le llamaron la atención 🙂 A mí me encantan y los guardo como si fueran un auténtico tesoro!

Así que por fin puedo gritar a los cuatro vientos que esta menda está disfrutando a tope de esta etapa tan increíble, ilusionándome pensando en ellos y perdiendo el miedo a pasos agigantados.

Como dice Super Mamá: “Lo malo quedó atrás, ya es hora de vivir ilusionada y sin miedos por lo que va a venir”.

Tiene toda la razón, ¿no es cierto? 🙂

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