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Ella se merece esto y más. Ayúdala.

Ocigueña

Hoy os escribo para hablar de alguien muy especial.

Os quiero hablar de Luisi. Las que seguís mi blog desde Twitter (#Infertilpandy), seguramente la conocéis.

Entonces sabréis que lo que diga de ella es poco.

Ella es especial por sí sola, es capaz de sacarte la sonrisa cuando solo tienes ganas de llorar y no ve nada negativo, solo saca lo positivo de las cosas.

Tenemos mucho en común, entre esas cosas es, que a las dos no nos falta un tornillo, si no la ferretería completa. Por eso me encanta.

En mi último tratamiento, íbamos las dos a la par, hicimos la betaespera juntas y como siempre ella me sacaba a flote en los momentos que más lo necesitaba. Nos ilusionábamos juntas hablando de Copito y Cigoñino.

Yo no lo conseguí, pero ella sí y su felicidad fue mía también. Mi negativo dolió menos, sabiendo que ella si…

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SI DECIDES QUEDARTE

Si decides quedarte me demostrarás que los sueños se hacen realidad. Si decides quedarte sabré que todo ha merecido la pena. Si decides quedarte miraré la felicidad en los ojos de la gente que nos quiere. Porque si decides quedarte, mi amor, no me sentiré tan vacía como hasta ahora.

Para mí ha sido imposible no amarte, no amaros. Vosotros tres, mis soles brillantes, me habéis devuelto la ilusión. Volví a vivir el 18 de enero, cuando llamaron para asegurarme de que los tres os habíais convertido en unos campeones. Y algo en mi interior se expandió con una explosión de luces de colores, un amor imposible de controlar se adueñó de cada parte de mi ser. Mis tres pequeños, las estrellitas más brillantes que ahora guían mis momentos de oscuridad. Estáis ahí, sois reales, mis tres pequeños milagritos tan llenos de vida. Y saber que existís, saber que formáis parte de mí, me provoca un amor infinito que jamás había experimentado. Solo quiero protegeros, cuidaros y repetiros lo realmente especiales que sois.

Mis amores verdaderos, un puñado de células en el laboratorio de una clínica. Cómo cambia la perspectiva del amor, ¿verdad? No fue difícil amaros; solo saber que existís fue suficiente para desprenderme de la coraza en la que tanto he trabajado para evitar que los contratiempos y los negativos me hundan y me destrocen. Me liberé, me sentí liviana, dispuesta a amar.

Y ahora estás conmigo, Canica, y si decides quedarte prometo recordarte cada día el bebé tan especial que eres. Te mimaré y te querré, cielo mío, e intentaré que nada te haga daño. Porque aquí está mami, siempre dispuesta a protegerte. Y, algún día, te contaré tu historia y comprenderás lo fácil que resulta amar tanto a alguien que no conoces. Te contaré esa historia cada noche, en la que papá y mamá pidieron ayuda a seres mágicos para bajar una estrellita del firmamento.

Tesoro, cuando te tenga entre mis brazos por fin, imagina cuánto te querré.

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ANÉCDOTAS DE UNA NOCHE DE FIN DE AÑO

Como desde hace varios años, Rubio y yo nos repartimos las fiestas entre su familia y la mía. Ya que Nochebuena la pasamos con mi familia política, fin de año tocaba con la mía. Todos los años es igual: anécdotas y bromas antes de las uvas, y copas y más bromas después de las uvas. Sin embargo, esta vez ocurrió algo diferente, algo que me removió el estómago y me provocó una sonrisa de oreja a oreja durante toda la noche.

Nos comimos las doce uvas, yo pedí en silencio que este nuevo año que entra por fin sea el nuestro y todos brindamos con alegría. Champán y sidra por todas partes, copas chocando, líquido derramándose, el corcho de las botellas volando sobre nuestras cabezas. Rubio y yo nos miramos a los ojos y nos besamos medio sonriendo; creo que los dos pedimos el mismo deseo. Y, entonces, toda mi familia se puso en pie y empezó a gritar con alegría deseos en voz alta, deseos cuyos protagonistas éramos nosotros.

“- ¡Arriba las copas! ¡Por Elora y por Rubio! ¡Porque este año se cumpla su deseo!”

“- ¡Vengaaa, que ese bebé cada vez está más cerca!”

“- ¡Vais muy bien, chicos, lo vais a conseguir! ¡Este año es el vuestro!”

“- ¡Ya falta menos! ¡Casi lo habéis conseguido!”

Vi la alegría en los rostros de Super Papás, la felicidad en la cara de Tía Favorita, el orgullo en las miradas de Abuelo Tierno y Abuela Dulce. Y levanté la copa y brindé; brindé por mis sueños y por los de Rubio, brindé por ser más fuerte cada día, brindé por no rendirme ante las adversidades, brindé por comerme el 2015 con patatas. Me sentí querida y comprendida pero, sobre todo, me sentí increíblemente agradecida. Rubio me miraba con ojos tiernos y sé que él sentía lo mismo que yo. Que Canica no solo es deseado por nosotros, sino por toda la gente buena que nos rodea.

Y entonces me dije… Tanta gente buena deseándonos lo mejor y enviándonos tantas energías positivas debería ayudar, ¿no? Quiero creer que este será el año en el que se cumplirán mis sueños (y el de todas las luchadoras que comparten mi camino), el año en el que todo habrá merecido la pena. Si encontrase un trabajo con el que romper la monotonía del día a día ya sería lo más de lo más!

A este 2015 solo le pido felicidad, alegría, mucho amor y salud para disfrutarlo con Rubio, mi familia y mis amigos. De lo demás, ya me ocupo yo. Sea como sea, lo conseguiremos. Y este año me trae muy buenas vibraciones.

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¡FELIZ 2015!

He tenido unos problemillas con el ordenador y eso me ha mantenido alejada de la blogosfera más de lo que me gustaría. Pero aquí estoy por fin, cruzando los dedos para que mi portátil no me ocasione más problemas.

Quiero desearos a todas un feliz 2015 y que este año nuevo que llega lo haga cargado de alegrías infinitas, ilusiones desmesuradas y, sobre todo, sueños cumplidos. Os deseo a todas y cada una de vosotras lo que me deseo para mí misma: que a pesar de los obstáculos, de lo difíciles que se pongan las cosas, no olvidemos lo fuerte que somos y que, antes o después, lo lograremos. Tenemos mucho amor dentro que dar y nos merecemos un bebé al que dárselo, ¿no créeis?

A mi modo de verlo, en este 2014 me he conocido de verdad a mí misma. He visto hasta dónde soy capaz de llegar por lograr mis sueños, he comprendido que unos baches estúpidos no van a pararme y he apreciado muchísimo más a la gente que me rodea. Tengo un marido excepcional, unos padres increíbles, una familia super volcada con nosotros y unos amigos (pocos, pero de los buenos) que siempre me ofrecen su hombro para llorar si lo necesito o me tienden una mano para acompañarme en el camino.

Pero no estoy aquí para agradecerles a los míos todo lo que hacen por mí. Estoy aquí para agradeceros a VOSOTRAS formar parte de mi vida. Porque gracias a vosotras, este camino ha resultado ser mucho más llevadero. Ya sois de las mías, mis compañeras luchadoras, mis niñas, mis amigas en la distancia. Con alguna de vosotras guardo una relación muy especial y solo puedo dar gracias a los astros o a los dioses por haberos puesto en mi camino. En este 2014 me he sorprendido sintiendo una conexión increíble con personas a las que no veo, con personas a las que jamás les he escuchado la voz, pero que comprenden a la perfección cómo me siento o que saben exactamente qué decir para arrancarme una sonrisa en mis peores momentos.

Este 2014 ha sido realmente especial gracias a vosotras. Hasta entonces, me sentía sola en mi lucha. Me sentía sola en mi camino. Pero eso ha quedado atrás. La mejor decisión que pude tomar este año fue abrir el blog y entrar a formar parte de la #infertilpandy, me siento como en casa.

Os deseo de corazón que el 2015 os traiga lo que tanto os merecéis y que, por fin, se cumplan de verdad nuestros sueños.

Así que…

Bienvenido 2015, trátanos bien! Porque vamos a por todas! 🙂

Un besazo gigantesco! Os quiero!

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¡FELICES FIESTAS!

Entro un momentín para desearos a todas unas felices fiestas y espero que el gordito de rojo haya cumplido alguno de vuestros deseos. Para mí las Navidades son una época de contrastes agridulces y, especialmente este año, he vivido contrastes realmente extremos. Por una parte, he dado saltos de alegría y piruetas voladoras porque Rubio ha vuelto a casa por estas fechas y os puedo asegurar que no hay nada que pague esa felicidad. Tantas semanas separados sin estar cerca uno del otro empezaba a pasarme factura y verlo llegar a casa la víspera de Nochebuena me produjo una sonrisa imborrable durante todo el día.

Por otro lado, el lado menos bonito por decirlo de algún modo, han sido otras navidades sin nuestro bebé. Recuerdo que el año anterior todavía las vivía con ingenuidad y muchísima esperanza, no habíamos empezado los tratamientos y no sabíamos lo que se nos venía encima. Hemos aguantado las típicas preguntas de “¿Y vosotros para cuándo?” lo mejor que hemos podido y nos hemos hecho los locos, fingiendo no saber nada del tema. Si es que estamos hechos unos maestros del engaño! jejeje

Sólo quería desearos lo mejor de lo mejor a todas, os lo merecéis muchísimo! Sueño con todas mis fuerzas que el 2015 nos traerá lo que tanto anhelamos, un bebé al que darle todo el amor que llevamos dentro 🙂

Os dejo con unos regalitos molones con los que Rubio me sorprendió en Navidad 🙂 Son una chulada, ¿verdad? Teniendo en cuenta que se encontraba fuera del país y que tuvo que organizar una verdadera odisea para pedir estas cucadas… solo puedo quererlo todavía más!

Un besazo gigantesco a todas! Prometo ponerme al día con vuestras historias en los próximos días 😉

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DOMINGO DESDE EL SOFÁ

Hoy es domingo por la noche, lo que significa que me encuentro tirada en el sofá esperando a que empiece un nuevo capítulo de Modern Family, ¡adoro esta serie! Y mientras espero, me he dado cuenta de que apenas falta una semana y media para que acabe el año y todavía no hemos empezado la FIV. Reconozco que me muero de ganas por iniciar el tratamiento y sentir que esto avanza, pero hay algo aún más importante que eso: la llegada casi inminente de Rubio a casa.

Creo que ya os lo he comentado alguna vez, pero por su trabajo, Rubio pasa bastante tiempo fuera de casa. Esta vez, ese tiempo se ha alargado demasiado y este mes de diciembre apenas nos hemos visto (probablemente solo haya estado en casa cuatro días como mucho); y, ahora, por fin, después de tantas semanas separados, el momento del reencuentro se acerca. Llegará el día antes de Navidad y para mí ese es el mejor regalo de todos. No le he pedido nada más al gordito de rojo, solo que mi marido vuelva a casa.

Este año tan intenso en cuanto a clínicas, búsqueda de respuestas y tratamientos se refiere, me he dado cuenta de muchas cosas y una de ellas es la persona increíble con la que comparto mi vida. No me malinterpretéis, ya sabía lo maravilloso que es antes de esto, pero es cierto que en las peores situaciones es cuando mejor conoces a las personas, y a mí eso me ha hecho valorar todavía más al hombre que comparte la vida conmigo desde hace casi once años. Me he enamorado de él a otro nivel diferente, mucho más entregado, incondicional, inseparable y noble de lo que he experimentado jamás. He redescubierto a una persona increíble, entregada, que se desloma trabajando para poder cumplir nuestro sueño, que me coge de la mano siempre que me fallan las fuerzas o que me arrebata sonrisas en los peores momentos.

Para mí, diciembre era sinónimo de esperanzas e ilusión, del inicio de un nuevo camino, de un nuevo sueño que estamos deseando cumplir. Pero ahora lo único que deseo es que mi maridín regrese a casa, en donde todos lo estamos esperando con los brazos abiertos. Esta Navidad será diferente a las demás, será especial y más mágica porque puede que sea la última que vivamos siendo solo dos. ¿Y si las próximas navidades ya tenemos a nuestro pequeñ@ con nosotros? ¡Sería maravilloso!

Quiero creer que muy pronto nuestro sueño se hará realidad, así que viviré estas fiestas con mayor intensidad.

¡Voy a comerme el 2015 con patatas!

A ti, mi amor, gracias por todo, por lo bonito que haces mi mundo aún sin proponértelo.

“Quiero ser tu piel en el invierno para que el frío en ti no pueda entrar…”

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LAS VECINAS ENTROMETIDAS

Esta tarde he vuelto a casa de mi paseo diario con mis peludetes realmente enfadada. He tenido que comerme las lágrimas todo el camino hasta llegar a casa y desahogarme a fondo para sentirme mucho mejor. Hay días que parece que los astros se confabulan contra mí y querer tener ciertos momentos de paz me sale muy caro.

Cuando salgo a pasear con mis chiquitines busco distracción, evasión y, sobre todo, tranquilidad. A veces, los problemas desaparecen mientras camino o, sencillamente, se hacen un poquitín más pequeños. Pasear me relaja, me distrae, me transporta a un lugar agradable y diferente mientras me dejo engullir por la naturaleza verde y hermosa. Son mis momentos de paz, mis momentos en los que no me dejo caer a pesar de los problemas.

Por eso me duele tanto que me los arruinen.

Hoy salí a pasear con mis peludetes como hago cada tarde. Nos lo pasamos en grande, nos encanta disfrutar del tiempo tan extrañamente bueno que estamos teniendo en pleno diciembre. Grandullón Amoroso corre hasta quedarse sin fuerzas, Muñequita Linda persigue un pequeño insecto como si le fuera la vida en ello y Saltarín Inquieto corretea sobre la hierba húmeda, ladrando con diversión. Me gustan estos momentos porque me permiten ser realmente feliz y me olvido por un momento de todo lo demás. Supongo que es demasiado pedir disponer de cierta paz y tranquilidad a lo largo del día, porque una sola persona consiguió arruinarme el día por completo.

De camino a casa, me encontré con una de mis vecinas, que decidió acompañarme hasta su casa, próxima a la mía. La idea, evidentemente, no me entusiasmó para nada, pero no me gusta ser maleducada y decidí que ni siquiera ella me fastidiaría el paseo. Me equivoqué. Mi vecina es una persona realmente pesada, insoportable y, sobre todo, muy chismosa. Siempre me está dando la brasa preguntándome cuándo voy a tener un bebé o a qué espero para ser madre, así que supongo que comprenderéis porqué no me gusta pasar tiempo con ella. Intenté quedarme atrás a propósito varias veces con la excusa de que los perros estaban muy perezosos hoy, pero ni por esas decidió hacerse el camino hacia su casa ella sola. En un momento de la conversación (monólogo más bien), no se le ocurrió una cosa mejor que preguntarme si estaba embarazada, porque había echado un poco de “tripilla”. Sus palabras exactas fueron:

“- Oye, te ha salido un poco de barriguita… no estarás embarazada, ¿no? Porque tienes la forma y todo…”. 

Bien, Elora, tranquila, serénate, piensa en cosas no homicidas, piensa en cosas no homicidas… Por supuesto, le dije que no estaba embarazada, que simplemente tengo unos kilitos de más (gracias SOP y banderillas, sois lo más!). Mi querida vecina no se quedó tranquila con mi respuesta, así que continuó con su monólogo:

“- Bueno, si no quieres decirlo todavía, no lo digas. ¡Si total me voy a enterar igual!”.

Todo esto en un tono jocoso partiéndose el culo la tía. A estas alturas de la conversación decidí no poner lo otra mejilla y dejar de sonreír como hago siempre y me quedé en silencio, ignorándola totalmente. No quería hablar más con ella, sólo quería que se fuera y que me dejara en paz. Me estaba haciendo sentir realmente incómoda; yo sólo quería coger a mis chiquitines y apurar el paso lo máximo posible para dejarla atrás. Antes de irse y dejarme echa mierda, me dijo unas palabras que me hicieron mucho daño, tanto que todavía no comprendo cómo conseguí guardarme las lágrimas sólo para mí.

“- Hay que ver, ese bebé no quiere venir, ¿eh? Vas a tener que cambiar de marido, que se ve que no funciona. Busca otro, ya verás qué rápido te preñas”.

Ole sus cojones. Ole!

De regreso a casa, me topé con una vecina que está embarazada (WTF!?! ¿El universo se está riendo de mí o qué demonios pasa?) y con tono despreocupado me dijo desde el balcón que me tenía que animar a tener un bebé, que ya me va tocando. No recuerdo exactamente qué le contesté porque yo sólo quería irme para mi casa. Aguanté todo el camino como pude pero en cuanto cerré la puerta y me encontré resguardada por la protección de mi hogar, dejé salir todo lo que llevaba dentro. Y lloré. Lloré tanto que Grandullón Amoroso vino a sentarse a mi lado y apoyó su cabeza en mi regazo, mirándome con preocupación. Y no tardó en acompañarme también Muñequita Linda, que meneaba el rabo de un lado a otro mientras me golpeaba con el hocico para que la acariciase; se quedó sentadita a mi lado, dejándose achuchar.

Me he quedado echa mierda porque me estoy esforzando en practicar ejercicio cada día para intentar perder unos cuantos kilillos y empezar la FIV en las mejores condiciones, pero debido a mi SOP no me resulta tan sencillo adelgazar. Adelgazo, sí, pero a un ritmo mucho más lento y tengo que ser muy constante con el ejercicio y no descuidar mi alimentación. Y va la desconsiderada y me dice que he engordado, que he echado barriga y todo! Sé que ella no sabe nada de lo mío, pero hoy me apetece quejarme. Además, estoy harta de que me pregunte si ya me he quedado embarazada o no, o de que dé por hecho que mi marido no “funciona” porque no me ha “preñado”. ¿Qué coño sabrá ella de nuestros problemas o de lo que estamos viviendo? Es una auténtica bocazas que tiene la sensibilidad en el culo, así de claro os lo digo. Me molesta que hable con esa libertad de mi marido, haciendo tanto daño con sus palabras.

Estoy cansada de la gente entrometida y chismosa que se cree con el derecho de meterse en mi vida como si fuera la suya propia. Vivir en un pueblo pequeño es lo que tiene, todo el mundo se conoce y se creen que por eso ya pueden entrometerse en cualquier cosa.

En fin, enseguida se me pasará, pero vaya mal rato que me ha hecho pasar, madre mía…

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