Archivo mensual: enero 2015

SI DECIDES QUEDARTE

Si decides quedarte me demostrarás que los sueños se hacen realidad. Si decides quedarte sabré que todo ha merecido la pena. Si decides quedarte miraré la felicidad en los ojos de la gente que nos quiere. Porque si decides quedarte, mi amor, no me sentiré tan vacía como hasta ahora.

Para mí ha sido imposible no amarte, no amaros. Vosotros tres, mis soles brillantes, me habéis devuelto la ilusión. Volví a vivir el 18 de enero, cuando llamaron para asegurarme de que los tres os habíais convertido en unos campeones. Y algo en mi interior se expandió con una explosión de luces de colores, un amor imposible de controlar se adueñó de cada parte de mi ser. Mis tres pequeños, las estrellitas más brillantes que ahora guían mis momentos de oscuridad. Estáis ahí, sois reales, mis tres pequeños milagritos tan llenos de vida. Y saber que existís, saber que formáis parte de mí, me provoca un amor infinito que jamás había experimentado. Solo quiero protegeros, cuidaros y repetiros lo realmente especiales que sois.

Mis amores verdaderos, un puñado de células en el laboratorio de una clínica. Cómo cambia la perspectiva del amor, ¿verdad? No fue difícil amaros; solo saber que existís fue suficiente para desprenderme de la coraza en la que tanto he trabajado para evitar que los contratiempos y los negativos me hundan y me destrocen. Me liberé, me sentí liviana, dispuesta a amar.

Y ahora estás conmigo, Canica, y si decides quedarte prometo recordarte cada día el bebé tan especial que eres. Te mimaré y te querré, cielo mío, e intentaré que nada te haga daño. Porque aquí está mami, siempre dispuesta a protegerte. Y, algún día, te contaré tu historia y comprenderás lo fácil que resulta amar tanto a alguien que no conoces. Te contaré esa historia cada noche, en la que papá y mamá pidieron ayuda a seres mágicos para bajar una estrellita del firmamento.

Tesoro, cuando te tenga entre mis brazos por fin, imagina cuánto te querré.

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LA TRANSFER: UN MOMENTO MÁGICO

Para mí, uno de los momentos más bonitos que he experimentado en mi vida y junto a Rubio, ha sido nuestra transferencia. No podría describiros con palabras ese momento. Ahí estábamos nosotros dos, una pareja de soñadores con todas sus ilusiones puestas en un diminuto embrioncito que podría convertirse en el motivo más grande de su felicidad.

Para la transferencia nos llevaron al mismo quirófano en el que se realizó mi punción y, al igual que en la anterior ocasión, mis nervios estaban a flor de piel. Vestida con una bata abierta por atrás y unas zapatillas que también me proporcionaron allí, me subí al potro con todas mis ilusiones revoloteándome en el estómago. Rubio se sentó a mi lado, pendiente en todo momento del monitor de nuestra derecha.

El gine nos indicó cuándo debíamos mirar al monitor y, entonces, lo vimos. Un destellito de luz blanca que entró en mí a toda prisa, provocándome un amor inmenso hacia esa estrellita tan linda. Rubio no dejaba de acariciarme la cara y el pelo, emocionado de ver a su chiquitín. Ha sido un momento en pareja precioso, realmente intenso. Por un breve momento desvié mi atención del monitor y le miré, y sentí que no podría haber escogido a una persona mejor con la que compartir mi vida. Serás un gran padre, mi vida, nuestro bebé se sentirá realmente afortunado.

Finalmente, hemos puesto un embrioncito y no dos, como habíamos pensado. Antes de la transferencia, el doctor vino a vernos a la habitación y nos informó que dos de los embriones eran buenos y otro no tanto, y que debido a mi edad y a lo bonito del embri, nos aconsejaba transferir solo uno. Nosotros íbamos con la idea de poner dos, sobre todo para aumentar las posibilidades de que al menos uno de ellos se quedase con nosotros, pero decidimos dejarnos aconsejar y, finalmente, nos pusimos a uno de los embris. Ahora Bonito y NoTanBonito (para los demás, para mí siempre será precioso) han sido congelados y serán nuestro Plan B (que espero no necesitar por ahora) 😉

Así que aquí estoy, con Canica dentro de mí, cuidándolo mucho y dándole mucho calor y amor para que decida quedarse. Con mi familia no tengo palabras, me están cuidado tanto que no puedo dejar de sentirme afortunada por la gente que me rodea. No le hemos dicho a ninguno de nuestros amigos nada de la FIV y tampoco a muchos miembros de nuestra familia, pero Super Papás, Tía Favorita y Abuela Dulce están al tanto de todo y me están cuidando muchísimo. Super Mamá hoy no ha ido a trabajar para quedarse conmigo y no dejarme hacer ninguna tarea en casa (es que me la como!), Super Papá se emocionó mucho al ver la fotito de nuestra Canica, Tía Favorita no ha dejado de achucharme a cada momento y Abuela Dulce ha venido a desearme lo mejor, cargada con su amor característico. A la pobre la han operado de la cadera hace unos meses y hoy ha venido a verme caminando con sus muletitas; se ha sentado a mi lado y me ha arropado con la manta, mirándome con esa mirada suya que transmite tanto.

Cuídate mucho, cariño. Y cuídalo mucho, tiene que quedarse con nosotros, me dijo. ¡Si es que no se puede ser tan dulce!

La beta será el 2 de febrero, dentro de 12 días, y esta vez me he propuesto vivirla de otra manera, más relajada y sin darle muchas vueltas al tema… Ojalá lo consiga!

Canica, cielo, ¡agárrate fuerte!

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MI PEQUEÑO DESTELLO DE LUZ

Y ya estás dentro de mí. Una diminuta lucecita blanca, un destello de esperanza tan lleno de vida. Mi vida, mi pequeña estrellita, mi sol brillante que me ha hecho recuperar la ilusión.

No me esperaba que el momento fuese tan mágico, nuestro primer encuentro, el cara a cara de una futura mami y su pequeño embrioncito. Te vi, tan pequeño y vulnerable, y no pude evitar amarte y enamorarme de tu extraña simetría. Y te protegeré y te cuidaré, porque tú eres lo que más quiero y solo deseo que decidas quedarte conmigo.

Son extraños los sentimientos que me despiertas… ¿Cómo puedo quererte con tanta intensidad, sentir que eres mío y parte de mí, saber que removería cielo y tierra solo por tenerte a mi lado, si no eres más que una diminuta forma en un monitor? Supongo que la respuesta es sencilla: porque eres mío, formas parte de mí, eres la pequeña esperanza que tanto necesitaba.

Y no puedo creerme que existas, que te hayas formado, que seas el principio de una vida que podría quedarse conmigo. No existen palabras para describir este amor loco de una futura madre y su embrioncito campeón; porque es eso: auténtica locura.

Te vi entrar en mí convertido en un destellito precioso de luz blanca. Se me hizo un nudo en el estómago y no pude evitar emocionarme. ¡Ahí estabas! Tímido pero también impaciente, entrando a toda prisa. Papá y yo nos quedamos embobados viéndote en la pantalla, ¿cómo puedes ser tan mágico? Y desde ayer, miramos tu foto, imaginándonos que te quedas con nosotros.

En casa me cuidan mucho para que estés bien calentito y cómodo, ¿sabes? Papi nos cubre con mantas gordas y no deja que me levante del sofá. Si pudieras comprender la falta que nos haces…

Te quiero, cielo. Tanto que hasta duele.

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TRES ESTRELLAS

Últimamente, mi teléfono es un no parar de llamadas. Esta mañana, mientras desayunaba tranquilamente, me llamaron de la clínica. Era la embrióloga, la reconocí por su voz, dijo que me llamaba desde el laboratorio de La Fábrica de Sueños para informarme de que mis tres estrellitas seguían adelante, que la calidad en general era buena y que no nos preocupásemos, que todo estaba bien.

¡Siiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

estrellas

Mis tres soles brillantes, mis tres ilusiones, mis tres polluelos creciendo a cada momento para encontrarse conmigo muy pronto. He de reconocer que estaba esperando la llamada con ansia, tenía miedo de que les hubiese ocurrido algo malo desde ayer hasta hoy, pero saber que los tres están bien me ha tranquilizado muchísimo.

Es una sensación extraña la de los embrioncitos, ¿verdad? ¿Cómo puedes querer tanto a alguien que solo es un puñado de células, alguien que todavía está formándose, alguien tan diminuto, tan indefenso, tan vulnerable? Porque para mí ya son alguien, no algo. Son mis campeones, las tres estrellitas que me han devuelto la ilusión de nuevo.

La transferencia ha quedado programada para mañana y estoy eufórica!!!! 🙂 Corrijo: ¡estamos eufóricos! Mañana podré verles por fin, seguro que me parecen lo más bonito que he visto en mi vida. Ahora mismo nos encontramos en pleno dilema acerca de cuántos transferir: si uno o dos. Rubio y yo tenemos claro que queremos poner dos estrellitas dentro de mí, aunque es cierto que últimamente las clínicas intentan evitar el embarazo múltiple y aconsejan transferir solo uno… Mañana, antes de la transfer, hablaremos con la gine, pero no creo que consiga decir nada que vaya a convencernos de lo contrario.

También le preguntaré acerca de las calidades de mis embrioncitos porque hoy no me lo han dicho y la verdad es que siento cierta curiosidad. No creo que importe demasiado, si fuesen de mala calidad me lo habrían dicho, pero oye, ya puestos, me interesa saberlo todo 🙂

Mañana será un gran día, un momento mágico en el que podré ver a mis estrellitas a través de una pantalla. El mundo se detendrá por un momento y yo sentiré que hemos llegado muy lejos después de tanto tiempo.

Preparaos, solecitos, cada vez estamos más cerca. 

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PUNCIÓN DE MI FIV

Ayer, a las nueve de la mañana, fue el día de mi punción. Me desperté temprano, más temprano de lo habitual, para ducharme y vestirme con toda la calma del mundo, sin prisas, intentando que los nervios no se apoderasen de mi cuerpo. Tuve que recordarme varias veces que para realizar la punción no está permitido echarse cremas corporales ni tampoco perfume, ni tampoco beber aunque solo fuese un sorbo de agua. Había que ir en ayunas, sin comer ni beber nada desde las doce de la noche del día anterior. Os confieso que me costó horrores porque soy una persona que bebe bastante y he adquirido la costumbre de beber un vasito de agua antes de irme a dormir.

Tal y como nos habían indicado, a las 8:45 de la mañana estábamos Rubio y yo en la clínica con los nervios a flor de piel. Fuimos los primeros de la mañana. Nos abrió la señora de la limpieza, que nos indicó que enseguida vendría a buscarnos una enfermera. Y así fue. Una enfermera sonriente y amable nos condujo a través de los pasillos hasta nuestra habitación, un pequeño dormitorio con baño, pero realmente cuco. Me indicó que me desvistiese, me puse una bata de esas con el culillo al aire y me calcé unas zapatillas que también me proporcionaron allí. Antes de entrar en quirófano, me comentaron que debía ir con la vejiga vacía y así lo hice (no me costó mucho esfuerzo, cuando estoy nerviosa me convierto en una auténtica meona jajaja).

Cinco minutos antes de las 9, vinieron a buscarme y me condujeron hasta el quirófano. Me despedí de Rubio con un beso fugaz y sonreí contenta; la próxima vez que me despertase ya estaríamos un poco más cerca de nuestro sueño. El anestesista me hizo las típicas preguntas acerca de las alergias y demás, me subieron a la camilla, me pusieron la vía y todos se prepararon para la punción. A excepción del anestesista, todo eran mujeres, jovencitas y amables que solo tenían palabras dulces de ánimo para mí; consiguieron tranquilizarme mucho.

“- Bueno, Elora, ahora vamos a dar un viajecito, ¿te parece?”-me dijo el anestesista.

No recuerdo nada más.

Cuando me desperté, ya estaba en la habitación y Rubio entró poco después. Me trajeron de desayunar, un Cola Cao riquísimo, un zumo de naranja, un vaso de agua y unos sobaos que me supieron a gloria. Sentí un poco de molestia en el bajo vientre, pero nada más. Más tarde vino a vernos la ginecóloga y nos informó que habían sacado 5 ovocitos gordotes y que mañana nos llamarían para informarnos qué tal había ido todo y cuántos habían fecundado. Me entregó un papel con las indicaciones para el día siguiente: un óvulo de progesterona cada doce horas, beber mucho líquido y llamar a la clínica ante cualquier tipo de molestia o dolor. Le dimos las gracias, nos deseó mucha suerte y se marchó.

Cuando acabé de desayunar, me vestí y nos marchamos. No sentí ningún tipo de molestia en todo el día, lo que me sorprendió gratamente. Pensé que me pasaría el día tirada en el sofá con un dolor insoportable en la tripa, pero no fue así. Me encuentro fenomenal, solo he tenido algún que otro tirón en la zona, y ni siquiera ha sido doloroso. Así que por esa parte todo ha salido realmente bien. Eso sí, me pasé todo el día tirada en el sofá, pero solo porque el tiempo no acompañaba y no dejó de llover en todo el sábado.

A la mañana siguiente, es decir, hoy, nos han llamado del laboratorio. La embrióloga nos informó que de los cinco ovocitos que habían conseguido extraer, dos no eran maduros y que los otros tres restantes habían fecundado los tres. No puedo describiros con palabras la sensación tan extraña que me embargó. Tres embrioncitos luchando por quedarse con nosotros. Mis tres polluelos, imposible no quererlos. Nuestros, fruto de la unión de Rubio y mía, un milagro de la ciencia. Es una emoción brutal, en todo este tiempo nunca habíamos llegado tan lejos. Y ahí están, tres soletes brillantes, demostrándome que lo imposible puede ocurrir.

He de reconocer que al principio me sentí un poco desanimada. Vaya, solo tenemos tres embriones, pensé. No hay mucho margen de movimiento, no hay muchas oportunidades. Son poquitos, lo sé, soy realista cuando tengo que serlo y sé que no hemos conseguido extraer un buen número de óvulos y, por lo tanto, el número de embriones disminuye. Pero, como siempre, Rubio siempre está ahí para subirme el ánimo.

“Solo necesitamos uno”, dijo cuando vio la duda en mis ojos. Tres de tres, a mí me parecen unos campeones.

Y sonreí. Sonreí de verdad. Como siempre, iremos con pies de plomo, pero dentro de mí existe una alegría contenida que estoy deseando liberar.

Mañana por la mañana me llamarán de nuevo para informarme cómo siguen mis polluelos, cuáles son sus calidades y lo programaremos todo para la transferencia que, al parecer, será el martes. Así que, preciosos míos, continuad luchando para que podamos conocernos dentro de unos días, ¿sí? Yo prometo poner todo de mi parte para que decidáis quedaros conmigo.

Pensar que mi Pequeña Canica puede encontrarse entre esos tres campeones me provoca un vuelco en el corazón. Sí, son solo tres, los números no nos han ayudado mucho en la punción, podría haber salido mejor y no ha sido así, pero son míos, mis tres estrellitas y confiaré en ellos hasta el final.

No dudes nunca de todo lo que estaríamos dispuestos a hacer por ti, mi cielo. Te siento más cerca y eso me da muchas fuerzas.

Espero recibir buenas noticias mañana 🙂

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CUARTO CONTROL FIV

Esta mañana, como ya es costumbre, volví a la clínica. Ay, Señor, con tanto viajecito la gasolina se va en un plis!! Hacía un día horrible, llovía a mares y un viento intenso y frío empeoraba todavía más la situación. Me empapé de arriba a abajo: botas, pantalón, se me rompió el paraguas… En fin, una odisea! Mirad que soy gallega y estoy más que acostumbrada a la lluvia, pero oye, la combinación de lluvia y viento la llevo fatal, qué queréis que os diga…

En el control de esta mañana los folis iban desde 14 mm los más pequeñitos hasta 21mm el más grandote. No todos han madurado al mismo tiempo y hay una mezcla de medidas que me han hecho casi imposible memorizarlos a todos, pero me he quedado con los más importantes: 21, 19, 18’5, 17… y los demás, chiquititos, todavía demasiado tímidos como para llegar a la punción. Nos hemos dado cuenta que a mi ovario izquierdo le cuesta muchísimo arrancar. Desconozco el porqué. Quizás debería haberme inyectado más medicación o es que, sencillamente, mi cuerpo va a su auténtica bola. En el ovario derecho están los huevitos de oro más gordotes, los más “importantes” por decirlo de algún modo (21 mm, 19, 18’5…), mientras que en el izquierdo todavía están muy peques (16, 15, 14…). Eso me preocupa un poco, tengo miedo de que solo puedan sacar folis buenos de un ovario y no sean suficientes, pero he decidido no darle muchas vueltas al tema. Tal vez en el derecho encuentren los folis suficientes para que todo esto funcione 🙂

El gine ha vuelto a repetirme que sacaremos poquitos. Ya lo tengo asumido, así que lo único que deseo es que los pocos que quiten, sean buenos y nos conduzcan a nuestro bebé. Las estadísticas mandan, pero no lo son todo.

Finalmente, la punción ha quedado programada para el sábado a las 9 de la mañana. Nos han dicho que lleguemos a la clínica quince minutos antes de la hora marcada para prepararlo todo y me han asegurado que todo será muy rápido, apenas quince o veinte minutos y habré despertado de ese sueñecito provocado. Será por sedación, de modo que despertaré enseguida y sin apenas molestias (al menos eso es lo que han comentado).

¿Es una locura que ya me sienta un poco más cerca de mi Canica?

Estoy muy ilusionada con todo esto, tengo tantas ganas de que todo salga bien por fin… 🙂

Ya me he pinchado el Ovitrelle (encargado de finalizar la maduración de los folis y provocar la ovulación) y ahora solo queda esperar la llegada del sábado. ¡Esto marcha! ¡La cuenta atrás ha empezado!

Cruzad los dedos, chicas! Hay muchas esperanzas en juego 🙂

¡Besazos a repartir!

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TERCER CONTROL FIV

Esta misma mañana, a las once en punto, me encontraba en la sala de espera de la clínica aguardando que la enfermera pronunciase mi nombre y me llevase a consulta para ver a mis folis gordotes o, como Rubio ha querido bautizarlos, los “huevitos de oro”. El pinchazo del Orgalutran estaba haciendo de las suyas y me picaba a horrores, así que intenté distraerme con otras cosas para no pensar en lo muchísimo que me apetecía rascarme esa maldita ronchita roja. Ojeé con desinterés una revista, cotilleé mis redes sociales y casi una hora más tarde, vinieron a buscarme.

La enfermera y el gine se disculparon por el retraso. “- ¡Qué locura de mañana!-exclamó el doctor, sentándose tras la mesa de su despacho-. Discúlpame, detesto haceros esperar”. Como siempre, me desnudé de cintura para abajo, me subí al potro y escuché con atención las medidas de mis folis. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar que los médicos midiendo nuestros folículos se parecen a los niños de San Ildefonso cantando los números en Navidad? ¡Todas estamos deseando que nos toque el gordo!

Por lo que pude escuchar, en mi ovario derecho hay unos siete folis y en el izquierdo, cuatro más. Hay otros más chiquititos, pero estoy segura de que ya no llegarán a la punción. Hay dos folis de 18’5 mm, uno o dos de 16’5 mm y varios de 14 y 15 mm. Los demás miden 13, 12 y 11 mm respectivamente. Vamos, que van lentitos pero seguros. Ya sabéis: sin prisa pero sin pausa. Mi cuerpo siempre ha tendido a ir bastante lento y, aunque esta vez no ha sido diferente, la verdad es que no está respondiendo mal a la medicación. Definitivamente, la combinación de Gonal y Menopur me ha sentado muchísimo mejor que el Fostipur de las IAs, que parecía no acabar de compaginar conmigo.

“- Probablemente, podremos sacar 6 o 7 óvulos buenos en la punción. No te preocupes, no es necesario extraer un montón de ellos para conseguir grandes resultados. 6 o 7 deberían ser suficientes para que todo salga bien. Confía”, me dijo el gine cuando regresamos a la consulta. Y en esas estoy, confiando.

La sorpresa llegó cuando me informó de que la punción sería, probablemente, este mismo sábado o, como mucho, domingo. Mañana regreso a consulta para un nuevo control y en ese momento decidirá la programación de la punción. Guau, esto avanza! Ya casi he llegado al ecuador de la FIV! 🙂 Estoy muy emocionada y ansiosa por la llegada de ese momento, estoy deseando que llegue la punción y con ella las noticias sobre nuestros polluelos.

Apenas unos días me separan de esta nueva aventura que está a punto de comenzar, ya casi puedo escuchar la cuenta atrás… 🙂

Mañana vendré cargadita de nuevas noticias y espero saber por fin el día de la punción. Os informaré al detalle!

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