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Bizcochito y Cacahuete han cumplido 15 meses. Me parece increíble lo rápido que ha pasado el tiempo, lo mucho que han crecido, aprendido, descubierto y explorado desde entonces. Recuerdo que mi madre solía decirme que cuando tuviese hijos entendería lo rápido que avanza el tiempo y ahora tengo que reconocer la sabiduría de sus palabras.

Veo a mis pequeños terremotos y no me puedo creer que ya hayan pasado 15 meses desde aquel 25 de septiembre en el que decidieron convertirme apresuradamente en mamá. He intentado regresar al blog un millón de veces, pero me ha resultado verdaderamente imposible. Bizcochito y Cacahuete ya no son Bizcochito y Cacahuete. Han crecido mucho y para mí son Sonrisas y Ojazos, una descripción de lo más acertada si llegárais a conocerlos.

Sonrisas es un payasete, adora hacernos reír con sus tonterías,  siempre con una eterna sonrisa a donde quiera que va. Es un niño dulce y muy cariñoso, le encantan los animales y jugar fuera en el jardín.

Ojazos hipnotiza con su mirada. Tiene el cielo en sus ojos. Es risueño, activo, un poquitín tímido en ocasiones y le chifla que le lea cuentos por las noches. Al igual que Sonrisas, es muy cariñoso y desde que me llama “guapa” a todas horas, llevo el ego subido continuamente.

En estos 15 meses he vuelto al trabajo y he sufrido muchísimo al separarme de mis niños. Jamás pensé que algo tan cotidiano como irse a trabajar resultaría tan doloroso cuando tienes hijos.

Mis pequerrechos son unos terremotos muy activos, durante el día no paran de moverse, jugar, gritar, saltar, correr, pelearse/quererse (depende de la ocasión); además son muy callejeros, adoran salir a pasear, ir al parque, jugar en el jardín… cualquier excusa es buena para no estar en casa.

Me encanta ver sus avances, comprobar como cada día aprender algo nuevo, como van marcando su personalidad y carácter… En definitiva, verles crecer es el mayor de los regalos. Es una sensación increíble descubrir de nuevo el mundo a través de sus ojos, vivir sus primeras veces, ilusionarse con cada pequeña de sus emociones…

Son los 15 meses más bonitos de mi vida, pero también los más duros y agotadores. La maternidad es algo increíble pero también es realmente agotadora (a muchos niveles), no todo es de color de rosa ni mucho menos. Pero ver sus sonrisas, escuchar cómo me llaman “mamá” y cómo me buscan para darles consuelo transforma cualquier día pésimo en algo que merece la pena.

Me gustaría que los conociérais, sois muchas las que habéis seguido mi historia desde el principio, desde las dudas y la incertidumbre, desde la esperanza, desde los pinchazos, desde los negativos y los malos momentos… Es por ello que creo que os lo debo, creo que os merecéis “conocer” a Bizcochito y a Cacahuete, los hombrecitos de mi vida.

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Aquí no habían cumplido su primer añito, hicimos esta sesión de fotos en pleno agosto para tener un recuerdo inolvidable de su primer verano con nosotros. Ahora ya han perdido un poquito esa cara de bebé, pero dan ganas de comérselos igualmente 🙂

Intentaré regresar al blog poco a poco, espero poder sacar tiempo de alguna parte porque para mí este mundo virtual es muy importante, gracias a él he conocido a personas increíbles y me gustaría seguir haciéndolo.

Besos gigantescos para todas de una mamá múltiple agotada pero condenadamente feliz.

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EL PRINCIPIO DE (ESPERO) ALGO DIFERENTE

Hoy, el mundo es un poco más maravilloso. Siento mi ausencia, necesitaba desaparecer y recuperar la esperanza en mi próximo intento. Hoy, 26 de marzo, este blog cumple un año. Y hoy, 26 de marzo, vengo a deciros que esta mañana me han llamado para darme la noticia de que mi beta ha sido positiva.

Tantas lágrimas de dolor, tantos llantos de impotencia, tanta rabia por tantas piedras en el camino… y hoy he llorado de felicidad. Jamás había experimentado una sensación tan increíble como esa, llorar de pura felicidad.

Es un pasito más, un escalón más cerca de nuestro sueño.

Todavía es muy pronto, tenemos que ser cautos, pero nos apetece soñar.

Porque hoy me apetece ser feliz.

Y todo me parece más bonito.

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Archivado bajo Mi FIV/ICSI

SOBREVIVIENDO AL NEGATIVO

Llevo varios días ausente (tanto en el blog como en el Twitter, y también en general en mi día a día) y en parte es debido a que se me ha atragantado este negativo y no consigo hacer desaparecer de mi mente los malos pensamientos o el miedo atroz a que todo se vuelva a repetir.

Cuando viví las dos IA negativas lo pasé mal pero conseguí recuperarme en seguida. Me decía: “Venga Elora, arriba, que con la FIV hay muchas más posibilidades”. Y supongo que me lo creí tanto que cuando me llamaron de la clínica para decirme que no tenían buenas noticias me derrumbé tanto y me caí tan abajo que todavía no he conseguido salir a flote del todo. El negativo de una FIV duele mucho. Muchísimo. Quien haya pasado por uno sabe de lo que hablo. Yo me pasaba el día dándole calorcito a mi embrioncito, hablándole y acariciándome la tripa para que supiera que estoy aquí, que su mami estaría cuidándolo para que se sintiese a gusto y se quedase conmigo. Por las noches, Rubio me besaba la barriga y se dormía hablándome de lo bonito que sería cuando estuviese con nosotros.

El día de la transferencia (que para mí seguirá siendo un momento precioso de mi vida), cuando me llevaron de vuelta a la habitación, Rubio se inclinó sobre mi barriga, la besó con mucha dulzura y susurró: “Por favor, quédate con nosotros”. Por mala suerte, no ha sido así y aunque sé que él hace todo lo posible por animarme, yo no consigo verle el lado bueno a las cosas (al menos, por el momento). He guardado la foto que nos dieron en la clínica de Canica en el cajón de mi mesita de noche y me duele horrores mirarla porque pienso en lo que podría haber sido y no fue. Puede parecer una tontería (y probablemente lo es), pero siento que he perdido una parte que podría haber sido mía, que le he fallado, que no he conseguido que se quedara conmigo…

Y así paso los días, sintiéndome rara y sin reconocerme a mí misma. Yo no soy así. Detesto la tristeza y no suelo caracterizarme por ser una persona horriblemente negativa. Pero esta vez no consigo ver el vaso medio lleno, no veo salir el arcoiris. Ni siquiera comprendo qué es lo que me pasa, pero este negativo me ha calado tan hondo que no logro volver a ser yo. Me está costando un poquitín volver a encontrarme.

A veces tengo ganas de llorar sin motivo aparente y otras veces me encuentro sin ganas de nada, solo me apetece quedarme en casa y leer un libro, y nada más. Y por si no fuera suficiente, el miedo me está matando. Bizcochito y Cacahuete están esperándome y yo me muero de miedo de que se vuelva a repetir lo mismo. Y empiezo a pensar… ¿y si no soy tan afortunada como para conseguirlo esta vez? ¿Y si no se quedan conmigo? ¿Y si tenemos que volver a empezar desde el principio otra vez? ¿Y si…?

Al momento rechazo estas ideas, porque no quiero envenenarme de negatividad cuando mi propia naturaleza es de tirar hacia adelante e intentar solucionar todos los problemas que vayan apareciendo.

Solo quería que supiérais que estoy bien, pero que me está costando un poquitín salir a flote. Saldré, estoy segura de ello, pero puede que esta vez me cueste un poco más de lo habitual. Quiero estar a tope para la segunda transferencia porque mis dos soles brillantes no se merecen que mi estado de ánimo no sea el adecuado para recibirlos. Estoy segura de que a medida que vayan pasando los días y el momento mágico se acerque, volveré a recuperar la ilusión que tuve con Canica y todo volverá a ser como antes.

Sigo con la píldora, todavía quedan muchos días para que aparezca la Señora de Rojo de nuevo (finales de febrero – principios de marzo) y supongo que será entonces cuando tendré que comenzar con la famosa Meriestra. Sigo dándole vueltas al tema de la endometriosis, me tiene bastante asustada, la verdad, así que en mi próxima consulta les expondré todas mis dudas y espero que consigan despejarlas para no darle más vueltas al tema.

Abrazotes gigantescos para todas por preocuparos por mí y siempre estar ahí para cargarme de ánimos 🙂

¡Besotes!

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TERCER CONTROL FIV

Esta misma mañana, a las once en punto, me encontraba en la sala de espera de la clínica aguardando que la enfermera pronunciase mi nombre y me llevase a consulta para ver a mis folis gordotes o, como Rubio ha querido bautizarlos, los “huevitos de oro”. El pinchazo del Orgalutran estaba haciendo de las suyas y me picaba a horrores, así que intenté distraerme con otras cosas para no pensar en lo muchísimo que me apetecía rascarme esa maldita ronchita roja. Ojeé con desinterés una revista, cotilleé mis redes sociales y casi una hora más tarde, vinieron a buscarme.

La enfermera y el gine se disculparon por el retraso. “- ¡Qué locura de mañana!-exclamó el doctor, sentándose tras la mesa de su despacho-. Discúlpame, detesto haceros esperar”. Como siempre, me desnudé de cintura para abajo, me subí al potro y escuché con atención las medidas de mis folis. ¿Alguna vez os habéis parado a pensar que los médicos midiendo nuestros folículos se parecen a los niños de San Ildefonso cantando los números en Navidad? ¡Todas estamos deseando que nos toque el gordo!

Por lo que pude escuchar, en mi ovario derecho hay unos siete folis y en el izquierdo, cuatro más. Hay otros más chiquititos, pero estoy segura de que ya no llegarán a la punción. Hay dos folis de 18’5 mm, uno o dos de 16’5 mm y varios de 14 y 15 mm. Los demás miden 13, 12 y 11 mm respectivamente. Vamos, que van lentitos pero seguros. Ya sabéis: sin prisa pero sin pausa. Mi cuerpo siempre ha tendido a ir bastante lento y, aunque esta vez no ha sido diferente, la verdad es que no está respondiendo mal a la medicación. Definitivamente, la combinación de Gonal y Menopur me ha sentado muchísimo mejor que el Fostipur de las IAs, que parecía no acabar de compaginar conmigo.

“- Probablemente, podremos sacar 6 o 7 óvulos buenos en la punción. No te preocupes, no es necesario extraer un montón de ellos para conseguir grandes resultados. 6 o 7 deberían ser suficientes para que todo salga bien. Confía”, me dijo el gine cuando regresamos a la consulta. Y en esas estoy, confiando.

La sorpresa llegó cuando me informó de que la punción sería, probablemente, este mismo sábado o, como mucho, domingo. Mañana regreso a consulta para un nuevo control y en ese momento decidirá la programación de la punción. Guau, esto avanza! Ya casi he llegado al ecuador de la FIV! 🙂 Estoy muy emocionada y ansiosa por la llegada de ese momento, estoy deseando que llegue la punción y con ella las noticias sobre nuestros polluelos.

Apenas unos días me separan de esta nueva aventura que está a punto de comenzar, ya casi puedo escuchar la cuenta atrás… 🙂

Mañana vendré cargadita de nuevas noticias y espero saber por fin el día de la punción. Os informaré al detalle!

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MEDICACIÓN PARA MI FIV: ORGALUTRAN

Desde esta misma mañana, añado un nuevo elemento a mi pauta de medicación: Orgalutran o, como yo he empezado a llamarlo, “JoerCómoEscueceMacho”. En mi consulta de ayer, el gine me habló de este medicamento y me comentó que empezaríamos a inyectarlo por las mañanas.

Orgalutran me suena a Orangután. Y me puse a pensar si esta nueva droguita se semejaría a ese animal: poderoso, fuerte, un auténtico machote llevándose de calle a todo el grupito de pretendientas. ¿Os lo imagináis?

Apen_39Orgalutran se utiliza para prevenir una ovulación espontánea durante la estimulación ovárica. Vamos, por un lado estimulan el crecimiento de los folículos con la combinación de Gonal y Menopur y, por el otro, te inhiben una posible ovulación para que no se vaya todo al garete. Os lo explico con mis propias palabras porque es el único modo en que comprendo todo el proceso de la FIV 😉 Me ha costado 191’28€. La caja contiene cinco jeringuillas precargadas listas para su utilización. Solo hay que retirar el capuchón que protege la aguja y pincharnos en la lorza que más rabia nos dé.

A mí me ha picado bastante y me ha dejado una marquita roja en la piel que no ha tardado demasiado en desaparecer. En sí, el líquido no me ha picado al inyectármelo; el picor ha venido justo después, al retirar la aguja. He intentado no frotar la zona, pero algún que otro rascazo sí que le he pegado.

Así que a partir de ahora, mi picante Orangután formará parte de mis pinchazos diarios hasta que mi gine diga lo contrario.

Mañana vuelvo a control y tengo mucha curiosidad por saber cómo irán mis folis gordotes, ¡qué emocionante es esto! ¡Qué ganas de saber más y seguir disfrutando de este proceso!

Besazos gigantescos a repartir!

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ARRANCAMOS: COMIENZO DE MI FIV

¡Feliz día de Reyes, guapuras!

Hoy vengo a contaros con una enorme sonrisa en mi rostro los primeros sentimientos ante el instantáneo comienzo de mi FIV. La semana pasada, en pleno sábado por la noche, mi amiguita la de rojo hizo su aparición y ayer por la tarde Rubio y yo acudimos a la clínica para ver a nuestra gine y saber si podríamos empezar por fin. Os reconozco que yo iba con la mosca detrás de la oreja, tenía miedo de que apareciese un contratiempo de última hora que nos obligase a retrasar nuestros planes un mes más.

No iba muy desencaminada.

Durante la ecografía, la gine comprobó que en mi ovario derecho existía un pequeño quiste residual de anteriores ovulaciones y me comentó la posibilidad de comenzar con las anticonceptivas durante quince días y así intentar que el pequeño #quistecabrón desapareciese para mi próxima consulta. Casi me da un vuelco el corazón. No. No. No. Me lo temía. Lo sabía, sabía que algo detendría nuestros planes. Justo ahora que nuestras energías estaban a tope!

Le dije a la gine que haríamos exactamente lo que ella nos aconsejase, que aunque nos decepcionaba un poco esperar de nuevo, haríamos lo que ella creyese conveniente para comenzar la FIV de la mejor forma posible. Me vestí y regresé a la consulta junto a Rubio y la enfermera. La doctora se sentó al otro lado de la mesa y empezó a buscar algún tipo de información en el ordenador. El corazón iba a salírseme del pecho.

“- Sí… ¡Aquí está! Efectivamente, antes de tu segunda IA, ese quiste seguía en el mismo lugar. En aquella ocasión, hicimos analítica y comprobamos Estradiol. Todo estaba en orden, por eso pudiste empezar. ¿Qué te parece si volvemos a comprobarlo? Si el quiste no produce hormonación, te daré mi aprobación para empezar la FIV”.

Suspiro de alivio. Solté el aire poco a poco, como desinflándome lentamente.

Cambiamos de consulta, nos condujeron a una pequeña habitación que me resultaba de lo más familiar (ahí es donde siempre tienen lugar las extracciones), me realizaron la analítica y nos explicaron a Rubio y a mí cómo se preparaba e inyectaba la medicación si finalmente los resultados de las hormonas salían normales. La enfermera nos informó que nos llamarían antes de las nueve de la noche para informarnos del resultado, y dependiendo de éste, prepararíamos las siguientes consultas. Nos fuimos de la clínica contentos, positivos, pensando que muy pronto nos llamarían para decirnos que todo estaba en orden.

Buscamos una farmacia, compramos la medicación y nos fuimos de compras. Me encontraba yo en pleno probador cuando me sonó el teléfono. Nerviosa y con dedos temblorosos, descolgué y puse la mejor de mis voces:

“-¿Sí?”

“¿Elora? Te llamamos de la clínica. Todo está en orden, mañana puedes empezar a pincharte. Cualquier duda o consulta, no dudes en llamarnos, ¿de acuerdo?”

Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

Volvimos a casa con una sonrisa imborrable en nuestros rostros. Por fin. Un nuevo camino comienza y solo deseamos que sea el definitivo, el que nos conduzca a nuestra pequeña Canica. Me siento super emocionada y positiva como nunca antes lo había estado. Después de mi segunda (y última) IA que resultó ser horriblemente desastrosa (me vino la regla a cuatro días de la beta), necesité para y olvidarme de tratamientos. No quería seguir, no podía. No quería saber nada de inyecciones, controles, consultas, miedos, incertidumbres y demás. Necesitaba descansar a nivel emocional y mental. Y Rubio también. Y así lo hicimos. Nuestra última IA fue en septiembre del 2014 y, ahora, en los comienzos de enero de 2015, nuestras pilas están tan cargadas que siento que voy a comerme el mundo. Me siento tan ilusionada que no dejaré que nada me afecte.

Este es el mejor regalo de Reyes que me podrían haber dado. La ilusión de un nuevo comienzo.

Así que esta noche empezaré con Gonal y Menopur, y el próximo sábado tendré mi primer control de la FIV. En la próxima entrada prometo contaros al detalle cómo funcionan estas adorables inyecciones.

¡Hasta la próxima!

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MOMENTO DE TOMAR DECISIONES

El pasado lunes 29 de septiembre, el día en el que debería haber sido mi beta, acudí a la clínica citada por mi doctora para tratar el tema de las IA’s negativas. La consulta fue muy amena, es una doctora joven y sonriente que ha conseguido empatizar y encajar conmigo a las mil maravillas, y no dudé ni un segundo en trasladarle todas mis dudas y temores.

Ella comenzó disculpándose por mi negativo (evidentemente no es culpa suya, pero se disculpó de verdad y sus palabras parecían realmente sinceras), me dijo que lo sentía mucho y que le dolía ver que las cosas se complicaban para una pareja joven como nosotros. Le agradecí sus palabras y le pregunté qué es lo que se supone que tenemos que hacer ahora. Ella me habló de una tercera IA, me comentó que en la clínica suelen recomendar tres IA y que si éstas resultan ser negativas, entonces es cuando te derivan a una FIV. Por supuesto, me recordó que ella sólo me está aconsejando y que la decisión es totalmente personal y que depende de nosotros hacer una cosa u otra. Me habló también de realizar una tercera IA inyectándome más cantidad de hormonas para así inseminarme con varios folículos, todo lo contrario a las dos veces anteriores en las cuales conseguí un folículo dominante gordito y precioso. Y si esta tercera IA tampoco funcionaba, cambiarnos a FIV – ICSI.

Por un momento pareció convencerme porque la idea de una tercera IA con mayor medicación no me pareció tan descabellada. Sí, me apetecía intentarlo una vez más, realizar una tercera vez una técnica sencilla antes de meterme en palabras mayores. Una tercera IA rondaba por mi cabeza y estaba decidida a someterme a ella. Pero entonces me paré a pensar y otras ideas aplastaron mi entusiasmo.

– ¿Y si tampoco lo consigo con esta IA? Tendría que someterme igualmente a una FIV, ¿verdad? Vamos, que habré perdido el tiempo y también dinero-le dije.

– Sí, así es. No puedo prometerte ni asegurarte que una tercera IA sea la definitiva. Si no funciona, os derivaría a tu marido y a ti a una ICSI. La decisión es tuya, piénsatelo unos días y me dices, ¿de acuerdo?

He dudado muchísimo, lo he pensado otro tanto, pero al final creo que ya hemos tomado una decisión. Por mi parte, las IA’s me resultan muy duras y me desgastan bastante psicológicamente hablando. Ese porcentaje tan escaso de posibilidades de éxito no me parece suficiente para las grandes ilusiones que he depositado en ese tratamiento. No me apetece, sinceramente, volver a pasar por otra. Por la parte de Rubio… él no le ha dado muchas vueltas al tema. Un 50% de posibilidades de una ICSI frente a un 20% de una IA, los números hablan por sí solos. Después la naturaleza también tendrá algo que decir y nunca se sabe lo que puede llegar a pasar, pero al menos jugaríamos con un porcentaje de éxito considerablemente mayor.

¿Que por qué una ICSI? La doctora me ha dicho que es la técnica que se recomienda (además de otros casos) en casos de haber probado varias IA’s y no haberlo conseguido. Estoy muy contenta y con muchas ganas de empezar, pero a la vez no puedo evitar sentir miedo por lo que pueda pasar.

Antes de ponernos manos a la obra, la doctora me ha pedido un nuevo análisis de hormonas para medir otra vez mi FSH, LH, TSH y prolactina y ha incluido dos aspectos nuevos que nunca me habían mirado hasta ahora: el índice de insulina y glucemia. La verdad es que siento curiosidad por saber el resultado de estos últimos, en especial porque están relacionados con el SOP y aunque a mí me han diagnosticado el SOP hace varios años, nunca me han realizado ninguna prueba para comprobar la resistencia a la insulina y esas cosas. Así que toda prueba es buena para descartar futuros problemas y comprobar que todo funciona más o menos bien (todo lo bien que se puede teniendo ciclos irregulares y falta de ovulación, por supuesto).

Con la próxima regla me haré las analíticas y si todo está bien, quizás en noviembre podamos comenzar a recorrer este nuevo camino que nos acerque un poquito más a alcanzar nuestro sueño.

Mil gracias a todas por vuestros comentarios de ánimo, por vuestro interés permanente y por el cariño que me hacéis sentir a pesar de leeros a través de una pantalla de ordenador. Sois increíbles, todas y cada una de vosotras, no lo olvidéis nunca!

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